«He gritado a mis hijos y me siento culpable», ¿te representa esta frase? ¡Qué difícil es ser madres y padres!, ¿cuántas veces has gritado a tus hijos y te has sentido la peor madre o el peor padre del mundo?, ¿cuántas veces has sentido ganas de llorar de impotencia por no haber sido capaz de responder de otra manera? seguramente más veces de las que te gustaría, ¿verdad?

En primer lugar, quiero que sepas que no estás sola, que no estás solo, que el día a día, las exigencias, las expectativas, las diferentes piedras que encontramos en nuestra vida, los imprevistos, el cansancio, el estrés… nos ponen a prueba. Cuando mi hijo mediano empezó a tener explosiones emocionales constantes (más conocidas como rabietas), me sentía perdida, no sabía cómo actuar, cómo hacerlo «bien». Sí, puedes pensar que la culpa es desagradable, que te gustaría librarte de ella para siempre, pero yo te invito a que la entiendas, comprendas su función e intentes aprovechar el aprendizaje que podemos sacar de ella.

 

La culpa como medio para mejorar

 

La culpa es una emoción que no ayuda a diferenciar lo que está «bien» de lo que está «mal». Sí, la culpa nos hace darnos cuenta de que la hemos cagado, hablando mal y pronto. Y, ante esto, tenemos dos opciones:

Machacarnos a nosotros mismos, sentirnos peor que mal, repetirnos una y otra vez que no somos lo suficientemente buenos, que lo hacemos fatal, ¿cuántas veces te dices a ti mismo «eres tonta», «cómo puedes ser tan imbécil»?… Demasiadas, ¿verdad? A veces nos maltratamos de forma descabellada y rumiamos la culpa hasta incluso bloquearnos y no ser capaces de avanzar.
Entender la culpa y su función. La culpa me ayuda a ver que no he actuado como debería y que estoy dispuesta a aprender, a practicar y a buscar herramientas para hacerlo mejor. Pero con expectativas reales, paso a paso, porque si no, la próxima vez que falle, me daré cabezazos contra la pared. Y no es cuestión de lucir chichones, molonas 😉

 

Me siento culpable, ¿cómo lidiar con la culpa?

 

Creo que un buen punto de partida es entender que no somos perfectos. Y que está bien no serlo. No hay nada que nos duela más que ponernos metas inalcanzables y fallar en el camino. A expectativa más elevada, más papeletas de no llegar y sentirnos frustrados. ¡Qué fácil es decirlo y qué difícil hacerlo!

Nos cuesta mucho asumir que no hemos hecho las cosas bien porque peligra nuestro sentido de pertenencia. El concepto de pertenencia lo repetimos mil veces en nuestras formaciones. Os lo resumo: según Alfred Adler, padre de la psicología individual, cuyas enseñanzas son la base de la Disciplina Positiva, todo ser humano tiene un propósito: PERTENECER. Por un lado, sentirnos queridos, amados y visibles. Por otro, sentir que contribuimos en nuestro entorno, que nuestro papel marca de alguna manera de diferencia. Nos sentimos, por lo tanto, amados y valiosos.

Cuando sentimos que fallamos, nuestra pertenencia se pone «en peligro». Si no valgo, si no sirvo, no sobrevivo. Esto no es un mensaje consciente. Por eso nos pasamos la vida justificando nuestras acciones «quería hacerlo bien pero me han puesto de los nervios» (la culpa, por lo tanto es del otro).

 

¿Por qué grito a mis hijos?

 

Intenta modificar la pregunta a ¿para qué grito a mis hijos? Les gritamos para que hagan lo que queremos, para controlarles. Suena duro pero es así. A mí también me encantaría que mis hijos se levantaran con una sonrisa, comieran el desayuno y luego recogieran la mesa. Para después, vestirse y me esperarán repeinados y con sus mochilas listas en la puerta. (Yes, expectativas, ya tú sabes jajaja).

Es cierto que cuando aplicamos la educación positiva se nota muchísima mejoría. Pero tenemos que entender que no son nuestros hijos los que cambian. Somos nosotros los que cambiamos, porque tenemos más conocimientos, leemos más allá del comportamiento de nuestros hijos, somos capaces de descifrar la necesidad que se esconde detrás, de actuar sin tomárnoslo como algo personal… de pronto, les ayudamos a pertenecer, encuentran su sitio, su papel y parece magia. Pero no lo es. Por eso en un hogar con educación positiva hay menos conflictos, pero los hay. Porque somos seres humanos imperfectos y en periodo de aprendizaje. Los niños y nosotros. Porque sí, aún siendo adultos, estamos en constante aprendizaje.

 

Que la culpa no te coma

 

Para que la culpa no te coma y bloquee, te ofrecemos varios consejos que quizás puedan ayudarte:

Analiza las causas de la culpa e intenta actuar en consecuencia
Asume tu responsabilidad. ¿Te estás cuidando, Mari? porque si no te cuidas se hace todo mucho más cuesta arriba
Acepta el error y aprende de él. Que sí, que la he cagado, pero no puedo volver al pasado y cambiarlo. Lo que sí puedo hacer es coger el aprendizaje para hacerlo mejor la próxima vez
Habla de tus sentimientos. Esto es una práctica que nos cuesta porque no estamos entrenados para ello. Durante muchos años se creía que debíamos ocultar nuestras emociones. Y eso es malísimo para nuestra salud emocional e incluso física. Quizás puedas empezar por escribir cómo te sientes
Perdónate, sí, perdónate. Si tú no te tratas bien, que eres la persona con la que vas a pasar el resto de tu vida ¿quién lo hará?
Busca ayuda psicológica. Porque sí, a veces por muchos conocimientos y herramientas que tengamos, no es suficiente. No quiere decir que seas peor, ni más débil, ni menos valioso. Mucha gente acude a terapia, cada vez más personas normalizan que la salud emocional es una prioridad y se ponen en manos de profesionales.

 

Meditación guiada para reparar el vínculo

 

El año pasado Marido estuvo estudiando un Título Superior Universitario en Mindfulness y Gestión Emocional. Llevaba tiempo diciéndome que quería preparar una meditación guiada para nuestros alumnos y alumnas. No como una solución en sí misma, pero sí como una herramienta y un complemento que podía ayudar. Con mucho orgullo, os anuncio que ya está aquí nuestra pequeña meditación guiada para reparar el vínculo cuando hemos actuado, quizás, de forma algo desproporcionada y nos sentimos culpables. Desde que la hemos enviado, hemos recibido cientos de mensajes muy positivos, así que queremos que no solo nuestros alumnos y alumnas lo tengan. Por ello, ahora tú también lo puedas descargar y escuchar siempre que lo necesites haciendo clic en la imagen:

 

Meditación guiada

Para recibir la meditación en tu mail, haz clic en este enlace y sigue los pasos

 

¿Qué es el Mindfulness?

 

Según Jon Kabat-Zinn es «prestar atención de una determinada forma, a propósito, en el momento presente y sin juzgar». El Doctor Daniel Siegel lo define como «conciencia de la experiencia presente con aceptación». De este tema podríamos hablar largo y tendido, pero ese no es el objetivo de este artículo. Nosotros hemos querido aunar la Educación y la Disciplina Positiva con el Mindfulness para poder ayudaros dentro de nuestras posibilidades.

La meditación que hemos preparado es muy sencilla, perfecta para principiantes. Si os gusta y ayuda de alguna manera, sentíos libres de compartirlo con quien queráis. ¿Os gustaría que hagamos más meditaciones de este estilo? Dínoslo en comentarios o en nuestras redes sociales: @unamadremolona y @marido_official.