Cada vez oímos hablar más de ella pero ¿qué es la Disciplina Positiva? en este artículo descubrirás de forma resumida qué es, de dónde viene y en qué consiste.

 

Disciplina Positiva

 

Las que me conocéis desde hace tiempo, ya sabéis mi historia. Cuando nació mi segundo hijo, tanto Marido como yo, no sabíamos cómo reaccionar ante las frecuentes explosiones emocionales (más conocidas como rabietas) de nuestro hijo mediano. Estábamos muy perdidos y no sabíamos cómo actuar. ¿Será correcto intentar cortar la rabieta?, ¿o mejor ignorarla?… cada persona te dice y recomienda una cosa distinta y nosotros estábamos hechos un auténtico lío.

Gracias a las redes sociales, escuchamos por primera vez el término «Disciplina Positiva». No es que me encantara cómo sonaba así de primeras, lo reconozco. Pero estaba tan desesperada que decidí echarle un ojo. Con un pequeño curso de introducción empecé a notar grandes avances en casa. Lo más curioso es que el niño, mi hijo, no cambió, fuimos nosotros los que dimos el cambio y la convivencia familiar mejoró notablemente.

 

El foco está en los adultos

 

Efectivamente, pensamos que la Disciplina Positiva consiste en educar a nuestros hijos para que cambien y «se porten bien», pero no es así. La Disciplina Positiva ofrece a madres, padres y educadores lo siguiente:

  • Conocimiento básico sobre funcionamiento cerebral que nos ayuda a entender por qué actúan los niños cómo lo hacen (y también nosotros)
  • Nos ayuda a leer más allá del comportamiento. Ofreciéndonos pistas para llegar al origen y no actuar sobre la conducta. Actuar sobre el origen es lo que marca la diferencia
  • Nos ofrece mucha consciencia de lo que estamos haciendo como educadores; a mí me dio tranquilidad, paz y muchísima seguridad para abordar cualquier situación del día a día
  • Ofrece un montón de herramientas muy prácticas para los diferentes retos a los que nos enfrentamos con nuestros hijos
  • Nos aporta una visión global de cómo ve el mundo y lo interpreta la cabecita de un niño/a
  • Ponernos las gafas de la infancia nos ayuda a ver todo con mayor claridad, a entenderles y también a entendernos
  • Nos ofrece una hoja de ruta, un foco, luz al final del túnel para entender dónde estamos ahora y a dónde queremos llegar

Porque, si lo piensas en frío, vamos dando palos de ciego. Dedicamos media vida a prepararnos para el ámbito profesional y a la maternidad y a la paternidad llegamos sin preparación ninguna. Por lo tanto, la mayoría estamos condenados a dos opciones:

  1. Repetir patrones que vivimos en nuestra infancia
  2. Huir de la manera en la que nos educaron. Si fueron muy firmes, podemos tender a la permisividad que es tan dañina que el autoritarismo. Si fueron muy permisivos, puede que nos pasemos al lado contrario.

¿De verdad no existe un término medio entre autoritarismo y permisividad? Pues sí, y se llama Disciplina Positiva.

 

Pero ¿de dónde sale la Disciplina Positiva?

 

Vamos al origen porque esto no se trata de una moda pasajera o de una invención moderna. Nos remontamos a principios del siglo XX. Alfred Adler, médico y psicoterapeuta austriaco, es el fundador de la psicología individual. Aunque fue contemporáneo de Freud y fueron «colegas», llegó un punto en el que sus ideas les llevaron a tomar caminos distintos.

Adler se dio cuenta de que el propósito de todo ser humano era pertenecer. Por un lado, sentirnos amados y visibles; y, por otro, sentir que nuestra contribución es importante para nuestro entorno. El sentimiento social es una de las claves de su teoría que fue realmente avanzada para su tiempo.

Rudolf Dreikurs, discípulo de Adler, fue un psiquiatra y educador austríaco. Partiendo de las teorías de Alfred Adler, Dreikurs desarrolló un método orientado a entender los propósitos de los niños y cómo estimular la cooperación sin recurrir a castigos, ni premios. Gracias a Dreikurs conocemos las estrategias erróneas que utilizan los niños con el fin de poder pertenecer.

 

Jane Nelsen y Lynn Lott

 

Estas dos mujeres norteamericanas son las creadoras de la Disciplina Positiva. Mientras estudiaban psicología dieron con las teorías de Adler y decidieron ponerlas en práctica, así como el método que proponía Rudolf Dreikurs en su libro Children the challenge. Jane y Lynn pudieron comprobar en sus propias familias el cambio positivo que suponía educar bajo esta filosofía de vida. Por lo que decidieron elaborar el primer manual de Disciplina Positiva y empezar a ofrecer talleres a padres y educadores. Desde entonces, y esto ocurrió en los años 80, han sido muchas las generaciones educadas bajo este prisma de firmeza y amabilidad.

En España aterrizó por primera vez en el año 2013 y en los últimos años se ha ido extendiendo cada vez más. Los últimos avances en neurociencia abalan esta manera de educar (recomendamos ojear la bibliografía del Doctor Daniel Siegel).

Nosotros llevamos ofreciendo talleres y formaciones desde hace 2 años y ya han pasado más de 5.000 madres, padres y educadores. Nuestra formación online suma lo aprendido en Disciplina Positiva, más todo lo que hemos ido adquiriendo en formaciones sobre Introducción a la Psicología Individual, teoría del apego, Mindfulness, Educación Positiva e Inteligencia Emocional.

 

¿Cómo es un hogar donde se aplica Disciplina Positiva?

 

  • En un hogar donde se aplica Disciplina Positiva sí hay normas de convivencia. Cuando alguien no respeta dichas normas, no buscamos castigar, ni penalizar el error. Priorizamos la conexión, estar tranquilos para no tomar decisiones «en caliente» y luego nos enfocamos en buscar soluciones. Además, hacemos partícipes a los niños de la elaboración de algunas normas, así como de la búsqueda de esas soluciones para resolver los problemas del día a día.
  • Aprendemos a regular nuestras emociones, aunque no siempre lo consigamos, todo aprendizaje lleva su proceso. Y es que tenemos muy presente que educamos a largo plazo, no a corto. Buscamos recursos para que cada uno pueda encontrar su calma en los momentos difíciles. No castigamos al que «se porta mal», sino que empatizamos, validamos sus emociones y le ofrecemos nuestra ayuda. Muchas veces conseguimos dar con el origen de la conducta y así ayudamos a resolver el problema de raíz.
  • Entendemos la mala conducta como una petición de ayuda. En el proceso, trabajamos la empatía y un sinfín de habilidades sociales como la responsabilidad, el esfuerzo, la resiliencia, etc. Aprendemos todos juntos y avanzamos.
  • Somos firmes y amables a la hora de seguir los acuerdos, normas y límites. Sin olvidar la coherencia y la flexibilidad.
  • No hay hijos, ni padres perfectos, pero sí una familia dispuesta a hacer equipo y a cooperar por el bien de todos. Por supuesto que hay enfados y alguna pelea entre hermanos, pero siempre se buscan soluciones, en lugar de culpables.
  • No hay tablas de recompensa, ni ningún tipo de premio, lo que hay es un compromiso de responsabilidad no condicionado a recibir nada a cambio. El mayor premio es la satisfacción del trabajo hecho, sentir que todos pertenecemos, que se nos tiene en cuenta, que aportamos y que somos importantes para los demás (que no los más importantes). Y, por supuesto, no penalizamos los errores, aprendemos de ellos y los entendemos como una parte necesaria del aprendizaje (en los niños y en los adultos).
  • En un hogar con Disciplina Positiva no nos faltamos al respeto. No nos ponemos etiquetas, ni nos comparamos los unos con los otros.
  • Todo ello sin recetas mágicas. Es conocimiento, trabajo, práctica, ensayo y error.

Una madre molona y Marido

Preparamos a los niños para la vida y no la vida para los niños

 

Después de practicar mucho en casa, he de reconocer que lo que más nos cuesta a los padres es encontrar el equilibrio. Muchas veces nos pasamos de amables y no somos firmes; cuando ya no podemos más, nos pasamos a ser firmes sin ser amables. Pero es importante que tengamos muy presente que no preparamos la vida parar los niños, sino a los niños para la vida, para el mundo real. Y en el mundo real van a encontrarse muchísimas dificultades y retos. Por lo que, este enfoque nos ayuda a acompañarles pero no a resolver las cosas por ellos y sobreprotegerles.

Nos sentimos cegados por la necesidad de hacerles felices en todo momento, pero es una expectativa irreal e inalcanzable. Nuestro objetivo no tiene que ser ese, sino capacitarles para que puedan superar todo lo que esté por venir.

La vida no es fácil; pero estarás de acuerdo conmigo en que con herramientas, con una buena educación emocional, contando con una autoestima alta y con habilidades sociales, por muy difíciles que se pongan las cosas, uno es más capaz de superar los retos y vivir una vida plena. Eso sí, es difícil enseñar lo que nosotros mismos no hemos aprendido, por eso es tan importante adquirir conocimientos y formarse.

Esperamos que este artículo te haya ayudado a resolver algunas dudas acerca de esta manera de ver la vida, porque sí, es mucho más que un enfoque educativo. ¿Cuándo empezar? cuanto antes, porque el cambio está en nosotros. En nuestra web encontrarás bibliografía, recursos gratuitos e información sobre nuestra formación.

¿Has acudido a algún taller o participado en alguna formación de Disciplina Positiva?, ¿has notado cambios significativos en casa?, ¿lo recomiendas? Te leo en comentarios.