Sabemos que encontrar ejemplos de disciplina positiva y de educación positiva en general, a veces, es difícil. Por eso os presento una nueva píldora que espero que os ayude a entender mejor la aplicación de esta filosofía de vida.

 

Mejorar su autonomía y capacidad.

 

Una de las cosas que mejor podemos hacer por nuestros hijos es dejarles que se equivoquen. No debemos tener miedo al error, de ellos se aprende más que de los aciertos. Con esto mejoramos su autonomía y capacidad.
Así, es como debemos ver la posibilidad de que nuestros hijos cometan un error cuando nos dicen: “Yo solito, mami/papi”.

Los niños, al igual que los adultos, tienen un objetivo vital que es la “pertenencia”, es decir, sentir que se les tiene en cuenta. Para ello necesitan dos cosas: la primera es la de sentirse sentidos (como diría @drdansiegel), sentirse amados y queridos. Esto suele darse con frecuencia.

Y por otro, que no se da con tanta frecuencia, sentir que contribuyen, que son útiles e importantes para su familia o entorno. Los niños tienen que sentir que son capaces y nosotros debemos permitir que así sea. ¿Cómo? No haciendo por ellos lo que ellos pueden hacer por sí mismos. Si es desde edades muy tempranas, mucho mejor.

 

Ayudar a los niños a ser autosuficientes

 

Nuestro papel como padres.

 

En este sentido, nuestro papel como padres es fundamental en varios aspectos; uno el de fomentarlo, pedir su ayuda, cooperación y colaboración en las tareas cotidianas.

Otro es el de no juzgar cuando se equivocan, permitir el error, acompañar y ofrecer ayuda en su caso, pero sin rescatar (“ayudarles” tanto, que al final lo hacemos nosotros).

Por supuesto debemos evitar gritos o frases lapidarias como; “¡Anda, quita! Déjame a mi que tú no sabes.”

Por el contrario, tampoco podemos caer en la sobreprotección con frases como: “ Uy, pobre, déjame cariño que es muy difícil. Ya te lo hace papá”.

Estas dos situaciones -más habituales de la cuenta-, hacen que los niños no se sientan capaces, que no sientan que contribuyen, bajan su autoestima y autoconcepto, la seguridad en sí mismos y por lo tanto, sienten que no pertenecen.

Si el niño se siente así, comenzará a tomar malas decisiones (“a portarse mal”) para que se le tenga en cuenta.

Si cambiamos nuestro comportamiento con respecto a los niños, fomentando su autonomía y dejando que tomen sus propias decisiones, notaremos un cambio para mejor en ellos.

 

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¿RABIETAS?





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