Sabemos que encontrar ejemplos de disciplina positiva y de educación positiva en general, a veces, es difícil. Por eso os presento una nueva píldora que espero que os ayude a entender mejor la aplicación de esta filosofía de vida. Hoy hablamos de cómo conectar con tu hijo sin malcriarlo.

 

Conectar sin malcriar

 

Hoy nuestro hijo ha tenido una rabieta de órdago. Quería seguir dando un paseo por el parque, pero se estaba haciendo tarde y teníamos que volver a casa. Ha pataleado, llorado, gritado e incluso nos ha dicho cosas que es mejor no repetir por aquí. En ese momento hemos conectado y después de un buen rato, hemos conseguido la calma.

Realmente lo que ocurría, es que necesitaba más tiempo de juego y aire libre después de mucho tiempo sin salir de casa.
A todos se nos ha dado en las últimas semanas situaciones muy parecidas a esta, ¿verdad?

Mucha gente se preguntará:
¿cómo conectó con mi hijo sin malcriarlo?

Aclaremos una cosa; es muy distinto malcriar que conectar. No malcriamos cuando damos más de nosotros. No malcriamos cuando estamos dándoles nuestra presencia, nuestro amor, nuestro tiempo o nuestra atención.

Conectar cuando están alterados tiene que ver con satisfacer sus necesidades, no con darles lo que quieren.
Consentimos o malcriamos cuando les damos demasiadas cosas y/o cuando les sobreprotegemos contra las dificultades y las emociones o sentimientos desagradables. Si los niños consiguen lo que quieren cuando quieren, no estamos ayudándoles a desarrollar la resiliencia, la capacidad, la autoestima, el esfuerzo, a demorar las gratificaciones, a ser independientes o a afrontar las decepciones que, a buen seguro, encontrará en la vida.

 

preparamos a nuestros hijos para la vida

 

 

Les preparamos para la vida, no preparamos la vida para ellos

 

El consentimiento excesivo no tiene ninguna utilidad para los niños. No nos convirtamos en padres “helicóptero”, no tratemos de protegerlos contra toda dificultad o conflicto.
Es importante insistir en que no malcriamos a nuestro hijo cuando establecemos conexión emocional, le damos amor, atención, afecto o tiempo.

Cuando nuestros hijos nos necesitan, debemos estar disponibles emocionalmente para ellos.
La conexión implica estar al lado de nuestros hijos cuando experimenten momentos de dificultad o cuando sufran emocionalmente. Así les preparamos para la vida, no preparamos la vida para ellos.
Si te ha parecido interesante, comparte y ❤️ *Post basado en el libro Disciplina sin lágrimas de @drdansiegel y @tinapaynebryson

 

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