El semáforo de la conducta, ¿o de la vergüenza?

Semaforo de las emociones

El semáforo de la conducta, ¿o de la vergüenza?

Hace poco escuché hablar del semáforo de la conducta. Este post, seguramente, va a traer cola. Aviso a navegantes que no busco ofender, ni juzgar. Considero que la labor de los docentes no es nada fácil y que cada uno en su sector lo hace lo mejor que puede y sabe. Evidentemente, lidiar con un montón de niños no es tarea sencilla y, cuando el mal comportamiento llama a la puerta, es lógico que el profesor necesite buscar herramientas que le ayuden a poner paz y orden.

El semáforo de la conducta

La primera vez que oí hablar del semáforo de la conducta fue en un taller de Disciplina Positiva de la boca de uno de los asistentes. Cuando me contaron en qué consistía, no daba crédito. Pero, lejos de ser un hecho aislado, llevamos unos cuantos talleres donde varios padres nos hacen llegar sus experiencias con esta herramienta, supuestamente pedagógica. Sabemos que no es una práctica generalizada pero, dado que está ocurriendo en algunas aulas, me veo en la necesidad de hacer una reflexión al respecto.

semáforo emociones

¿En qué consiste esta herramienta?

Se trata de un semáforo que decora la clase y donde algunos profesores reflejan cómo se ha portado cada uno de sus alumnos. Unos utilizan el nombre pero, en muchos casos, se recurre a una fotografía del niño. De esta forma, los niños que se han portado correctamente verán su foto colocada en el círculo verde; los que hayan portado regular, en el color ámbar; mientras, los niños que se han portado mal, verán su imagen situada en el color rojo.

¿Y qué problema tiene?

Siempre que alguien tiene dudas de si lo que hace con los niños es correcto o no, le digo que le de la vuelta a la situación. Solo hay que imaginarlo en un entorno de adultos como protagonistas.

Por ejemplo, imagina que un día llegas a la oficina y el jefe hace una reunión. En la misma, os informa a ti y a todos los empleados de que últimamente hay demasiada tensión y discusiones entre los compañeros. Por lo que ha tenido que tomar una decisión. En ese momento, saca un semáforo y las fotos de todos los empleados y les dice, “día a día, aquellos que no entren en trifulcas y se comporten correctamente, tendrán su foto en el color verde; si habéis tenido algún roce, os pondré en el color ámbar; y si ha habido alguna discusión, vuestra foto irá al color rojo”.

Suena absurdo, ¿verdad? Pues no menos absurdo es realizar esta práctica con niños.

 

El origen del mal comportamiento

Decía Rudolf Dreikurs que un niño que se comporta mal es un niño desmotivado. ¿Creéis que ver su imagen en un círculo rojo va a motivarle de alguna forma? Honestamente, la técnica de señalar con el dedo a aquel que comete un error no es el mejor camino hacia la motivación. De hecho, eso tiene un nombre: humillación y a nadie nos gusta que nos humillen.

Todos podemos tener un mal día alguna vez. En un momento de máxima tensión podemos caer en una mala contestación o en una actitud de la que no estamos para nada orgullosos. En ese momento podemos buscar la manera de calmarnos y, en ese proceso, recapacitar y darnos cuenta de que se nos ha ido de las manos. Es entonces cuando podemos tomar una buena decisión, como pedir disculpas e intentar buscar una solución.

Lamentablemente, hay muchísimos adultos que solo se quedan en la primera parte. Adultos que no son capaces de reconocer su error y pedir disculpas. ¿Qué os parece si enseñamos a los niños desde pequeños a que tengan recursos para no quedarse atrapados en el orgullo y el rencor?

La empatía es el camino

La empatía nos puede ayudar a comprender al niño, ofrecerle nuestra ayuda desde la compasión. Podemos guiarle a que encuentre sus propios recursos. Motivarle a que tome buenas decisiones. Y eso no se consigue mediante la humillación.

En disciplina positiva aprendemos a leer más allá de los malos comportamientos.

Hace poco, escuché a Álvaro Bilbao decir que si los castigos fueran pedagógicos, los niños a los que más se castiga tendrían que ser los que mejor se portan. Por lo tanto, los niños que están en el semáforo rojo, serán los que mejor se porten después ¿no?, ¿o suelen ser siempre los mismos niños los que están en el color rojo? Si esto sucede, es evidente que los castigos y la humillación no resultan efectivos para modificar su conducta y hacer que se porten bien. De hecho, corremos el riesgo de que asuman la etiqueta de “malos” y, por lo tanto, tengan que cumplir con ese papel que les hemos otorgado.

Si solo actuamos sobre la conducta y no llegamos al origen de la misma, entonces estaremos poniendo parches, pero si la necesidad de ese niño no está cubierta, volverá a tomar malas decisiones, a repetir ese u otro comportamiento molesto. Y, por lo tanto, es muy probable que siempre estén los mismos niños en el color rojo.

Si algo no funciona, ¿por qué seguimos usándolo? Creo, sin lugar a dudas, que a los adultos nos falta aprender a comprender el comportamiento humano, no solo el de los niños. Y, además, nos hace falta tener herramientas eficaces para una buena convivencia.

Llegar al origen del comportamiento, saber por qué el niño está tomando malas decisiones, sí resulta efectivo. Porque, cuando das con el origen, cuando ves qué necesidad del niño no está siendo atendida, entonces estaremos más cerca de dar con la solución acertada.

Soy profesor, eso es inviable

“Es imposible ir niño por niño cuando tienes 25 a tu cargo”, lo entiendo perfectamente. Pero también sé de buena tinta que existen herramientas mucho más pedagógicas que ayudan a profesores y a alumnos a tener un mejor clima en las aulas. Así que invito a todos los docentes a que se animen a indagar más acerca de la Disciplina Positiva.

Otra forma de usar el semáforo

No quiero acabar este artículo, sin ofrecer a los profes que me leéis una alternativa al semáforo de la conducta. Los niños pueden aprender a utilizar el semáforo como una herramienta para aprender a gestionar sus emociones. Se puede hacer una asamblea y explicárselo.

  • Cuando sintáis que estáis enfadados y con ganas de pegar, insultar o tomar una mala decisión, sientes que te pones de color rojo. Y ¿qué nos indica un semáforo cuando está en rojo? Que debemos parar, es decir, no es un buen momento para tomar decisiones.
  • Después de detenernos, llega la hora de buscar la forma de tranquilizarnos. En el color ámbar tenemos que encontrar cosas que nos ayuden a relajarnos. Puede ser respirar hondo, apretar un trozo de plastilina, empujar la pared (hay profes que ponen las huellas de la mano en la pared), etc. Y cuando ya estemos tranquilos, podremos buscar solución a nuestro problema.
  • Cuando ya estamos tranquilos y hayamos dado con una solución aceptable, nuestro semáforo se pone en verde y podremos poner en práctica la solución que habíamos pensado.

 

Conclusión

Ni semáforos de la vergüenza, ni el rincón de pensar; tampoco mandemos a los niños al aula de los bebés, ni les pongamos a mirar contra la pared; porque esas herramientas no solucionan el problema, de hecho lo agravan. De esa forma, no estaremos ayudando a los niños a aprender a gestionar sus emociones y a buscar soluciones; les estaremos enseñando que cometer errores es malo, que incluso tengan miedo a intentarlo, bajaremos su autoestima, creerán que son malos y, como mucho, algunos aprenderán a no repetir el mal comportamiento por miedo a la humillación, sin haber aprendido realmente de sus errores. Los errores son grandes oportunidades de aprender y eso es lo que debemos enseñarles. Que uno puede meter la pata, que debe buscar la forma de tranquilizarse, a saber buscar soluciones aceptables y a responsabilizarse de sus errores, sin culpas, ni humillaciones.

Los niños necesitan adultos cerca que les entiendan, que les den la mano, que les ayuden a crecer con una buena salud emocional. Solo así, conseguiremos que el día de mañana se conviertan en adultos empáticos, resolutivos, compasivos, etc., en definitiva, en adultos felices y capaces de hacer frente a las adversidades de la vida.

Espero de corazón que os haya gustado este post. Y os pediría, por favor, que lo compartáis.

¿Qué opináis?, ¿habéis tenido alguna experiencia con el semáforo de la conducta?, ¿y con el semáforo de las emociones? Vuestra opinión es siempre bienvenida, aunque sea distinta a la mía.

 

Feliz día, molonas.

37 Comentarios
  • Judith

    20 noviembre, 2019 at 12:45 Responder

    Hola Isabel,
    Me ha encantado tu post!! Hasta el momento no había escuchado hablar de la técnica del semáforo de ese modo pero me parece cruel y te lo dice una estudiante de magisterio infantil y mamá.
    Había escuchado hablar del semáforo para controlar el ruido en el aula o en el comedor. Por ejemplo, cuando se pone rojo no se puede hablar, si se pone verde ya se puede hablar.
    De nuevo enhorabuena por tu blog!! Esperó algún día poder ir a uno de tus talleres!
    Un saludo

  • Mamide2trastos

    20 noviembre, 2019 at 12:55 Responder

    Hal Isabel, estoy totalmente de acuerdo contigo, cómo madre y como maestra. En el cole de mis hijos les ponen puntos verdes y rojos y al final de mes si son todos los puntos verdes les ponen un sello en una cartilla que les dan … sinceramente nunca me ha importado si salen con sello o no. Lo que sé es que por ejemplo apuntar su nombre en la pizarra porque se han ‘portado» mal, no les hace ningún bien, solo hacer que se sientan mal. Nunca lo he entendido.
    Respecto al semáforo de las emociones me gusta mucho, deberían ponerlo en práctica en muchos centros.
    Muchas gracias por estas reflexiones!!!

  • syra

    20 noviembre, 2019 at 13:00 Responder

    Hola Isa, en el cole al que van mis hijos supuestamente no usan este tipo de métodos, y digo supuestamente porque aunque están en contra la mediana acabó el lunes la mañana en el aula de bebés por pelearse con su mejor amiga (como te imaginarás al salir del cole ya eran otra vez super amigas)….. 🙁

  • Laura

    20 noviembre, 2019 at 13:41 Responder

    Me ha encantado tu post!!! En el cole de mi peque no utilizan el semáforo, pero me has ayudado a mí como madre. Has hablado de manera muy clara, y ahora tengo una herramienta más para ayudar a mi peque en su día a día. Gracias.

  • Aurora Sanguino

    20 noviembre, 2019 at 13:43 Responder

    Pues tienes toda la razón. Mi hija (22 años) lo sufrió con 6 años y a fecha de hoy todavía le “guarda” rencor a esa señora y lo peor que a fecha de hoy yo me sigo preguntando por qué no me opuse a ello…🤨

  • Laura

    20 noviembre, 2019 at 13:51 Responder

    Hola Molona,
    me apena saber que esta práctica se usa en las aulas, aunque por otra parte no me coge de sorpresa. Trabajo en el mundo de la enseñanza, a modo mas personal con los niños, y veo todos los días como vienen desmotivados por la actitud de algunos docentes, aunque también se escuchan maravillas de otros, no hay que generalizar.
    Sé que es difícil estar al cargo de grupos grandes de alumnos, pero cuando un docente, da igual el nivel que imparta, es docente por vocación, la cosa cambia mucho, y se nota que se aplican buenos métodos de enseñanza, respetuosos y sin humillar al alumno, si no todo lo contrario,

  • Vanessa

    20 noviembre, 2019 at 13:56 Responder

    Me encanta. Totalmente de acuerdo.
    Ojalá esto llegue a muchos docentes….

  • Rocío

    20 noviembre, 2019 at 14:08 Responder

    Qué horror. Yo tuve un profesor en 4 de EGB que cada día (cada día!!!) nos hacía poner a ultima hora la agenda en la mesa e iba pasando una una poniendo cómo te habías portado. Lo tenías que traer firmado. Tú sabes las broncas que me gané yo cuando traía un “mal” o un “muy mal”, sin que nadie me preguntara qué me pasaba???? 🤷🏼‍♀️🤷🏼‍♀️ Éramos 40 en clase, de verdad yo era la malísima!? En fin… gracias a Dios el cole de mis hijas no es así!! De hecho a mí mayor, que si no tiene motivación le cuesta, buscan mil formas de que esté siempre motivada (siendo la que explica al resto, proponiéndole cambios de grupo,…). El semaforo como tú lo has explicado también lo ha hecho Pauli con su Psicologa 🙂 un beso enorme Isa!!!!

  • Laura

    20 noviembre, 2019 at 14:13 Responder

    Muy bien explicado molona , en la clase de mi hijo que tienen 4 años hay un niño que después de muchos castigos ahora han cogido por costumbre cuando se porta mal le mandan al despacho del director cada vez que me lo dicen pienso como puede ayudar eso a un niño , de echo cada dia va a peor .

  • Estefanía

    20 noviembre, 2019 at 14:35 Responder

    Hola Isabel,

    Hablo desde mi propia experiencia, ya que mis hijos sí lo han usado.
    Si nos encontramos ante el niño rebelde, inquieto, intenso, impulsivo (mi hijo mayor)…el cual ha sido etiquetado y por sistema está en el rojo día sí y día también, es algo que no llega a afectarle lo más mínimo…»total, soy malo y tampoco se acaba el mundo», no hace el más mínimo esfuerzo por mejorar y le da importancia cero a los colores.
    Por el contrario, nos encontramos el lado opuesto (véase mi hija pequeña). Niña dócil, tirando a vergonzosa y muy obediente. Un día se levanta cruzada y zas!! Al rojo!!! Totalmente de acuerdo en que ubicarle ahí no genera más que humillación, y eso no les ayuda ni enseña nada. Se limitarán a intentar ser los mejores para no volver al rojo con tal de no volver a pasar vergüenza, pero no porque hayan aprendido algo, probablemente ni siquiera sepan qué les ha llevado ahí.
    Me encantas!!! Un beso!!!

  • Isabel

    20 noviembre, 2019 at 14:37 Responder

    Hola Isabel, me encanta el post. La verdad que usándolo de la manera q tu propones es una genial manera de enseñarles en su día a día a como gestionar sus emociones. Esta claro que poniendo en evidencia al niño se consigue todavía más una actitud negativa… Mil gracias

  • Monica Pena

    20 noviembre, 2019 at 14:41 Responder

    Mi hija lo sufrió en primero de primaria y vivió ese curso obsesionada con el maldito semáforo. Ese mismo maestro, que de maestro tenía poco, también los echaba al pasillo, con 6 años eso lo único que genera en los niños es miedo. Por suerte este curso hemos cambiado de maeatria y está encantada, pero me temo que esta práctica es más común de lo que pensamos. Muchas gracias por tu post, reseñado poder ir a un taller de disciplina positiva.

  • Nazaret

    20 noviembre, 2019 at 14:43 Responder

    Hola Isabel!
    Yo soy maestra y directora de un centro infantil, solo primer ciclo (0-3),, había leído sobre este método pero nunca con imágenes, sino con el ruido, como anteriormente se ha comentado. Me parece una barbaridad humillar al niño de esa manera. Si he de decir, que estoy casi segura, que a los docentes les falta muchísima información sobre métodos respetuosos, actualizarse…
    Cuando he trabajado para otros centros he visto barbaridades…. que en su momento te las quieren hacer ver normales…
    Yo estoy en plena lucha para cambiar este sistema, de que padres como profesores tomen conciencia de que existe algo mejor, tanto para alumnos como para ellos.
    Enhorabuena por el post !
    Yo comparto para que esto llegue al infinito 😉

  • Laura

    20 noviembre, 2019 at 15:57 Responder

    Sin estar a favor ni en contra, me veo obligada en hacer de abogada del diablo, y contarte que en un aula con 26 alumnos a veces hay q recurrir al menor de los males para su gestión (por supuesto, lo primero es motivar, analizar causas, buscar soluciones, etc etc… que se use el semáforo de la conducta no significa que no se apliquen otras muchas herramientas). Nos las vemos y nos las deseamos en ocasiones para sacar nuestro trabajo adelante, y en ocasiones hay dos niños que están provocando por su mal comportamiento (por supuesto debido a falta de motivación, pero que me expliquen cómo se puede enganchar a un 100% del alumnado! Sí incluso la EF tiene sus detractores!) provoca que los otros 24 no aprendan…. No sé, es todo mucho más complicado… En los coles trabajamos mano a mano con orientadores (psicólogos o pedagogos) que son los que nos suelen dar estás herramientas para casos extremos. Como dice aquel, lo hacemos como maestramente podemos…

  • Sara

    20 noviembre, 2019 at 16:24 Responder

    Hola Isabel,

    En el cole de mi hija no usan el semáforo, y además van a empezar a dar cursos de disciplina positiva.

  • Virginia

    20 noviembre, 2019 at 17:09 Responder

    No lo había oído nunca, pero me parece una barbaridad!!! Que manera de humillar!. Me pongo en el lugar de los estudiantes y me moriría de vergüenza si me ponen en el rojo. Y por ejemplo mi hijo, conociendo su carácter, si le ponen rñrn el rojo se enfadaría y aún se portaría peor. Es como un, dices que me porto mal pues te vas a enterar de lo que es portarse mal. Además creo que fomenta que a los que están en el verde se les coja manía

  • Eva

    20 noviembre, 2019 at 17:48 Responder

    Hola, tengo dos peques uno de 3 y otro de 6, el mayor empezó este año a utilizar el semáforo en clase, y los viernes trae en la libreta en que color que está. En teoría es para decir a los padres cómo se porto esa semana y si lo lleva en rojo es que pasó algo grave. El viene muy contento de haber echo la cosas bien… nose que pasara si algún día trae el semáforo en amarillo o en rojo o como se sentirá.
    En casa tiene épocas que utiliza también las tablas de recompensas… le encanta poner puntos verdes en las tareas echas… nosotros no le damos importancia pero es cierto que el se siente muy realizado… asique el decide si quiere o no utilizarlo.

  • Eva

    20 noviembre, 2019 at 18:37 Responder

    Hola Isabel, soy maestra de infantil y mamá de 2 peques de 2 y 5 años. Llevo leyéndote y siguiéndote en redes muuuuucho tiempo pero no sé por qué (vergüenza seguramente) nunca te he escrito. Hasta hoy. Estoy tan de acuerdo con todo lo que dices, precisamente en mi cole estamos en un programa de Educación Responsable de la Fundación Botín, soy la responsable de herramientas de infantil y ayer hemos terminado una formación. Justo hemos hablado del semáforo de las emociones, de la empatía y del autoestima. La mayoría de las veces que se actúa así es por desconocimiento incluso por buena intención (a ver si así se motivan). Pero cuando indagas un poco y pones el foco en el niño/a te das cuenta de que precisamente estás minando su autoestima. Muchas gracias por ser así y por sacar el tema. Y perdona el rollazo que te acabo de soltar. Ya tengo en mente adquirir un libro de Carme Timoneda ya que han hablado mucho de ella en el curso, recomendarías algun otro libro para maestros?? Mil gracias

  • ER

    20 noviembre, 2019 at 18:55 Responder

    Es que si a todo!

    Personalmente, no entiendo eso de portarse bien o mal, me parece muy ambiguo para los niños. Ellos hacen, no son. Simplemente hay que llegar al fondo de la cuestión y ayudarles a entender su comportamiento. Mi hija, cuando llora, es la primera que me dice: creo que tengo sueño XD

    Y cada vez que algún adulto me dice que mi hija se ha portado mal, le pregunto a ella ¿y cómo se ha portado él/ella?

    En fin. Es obvio que los castigos no son una herramienta, a ver si se una vez por todas se cambia esa visión.

    No entiendo que se etiquete a los niños de esa manera (que tanto odiamos los adultos). A mi hija jamás le decimos que es mala o que se está portando mal (personalmente me parece poco preciso).
    No entiendo tampoco esa categorizacion de bien y mal

  • Pilar Pérez

    20 noviembre, 2019 at 19:14 Responder

    Buenas tardes molona, decir que soy profesora lo primero de todo esta técnica no la uso en el aula porque soy profesora de inglés entonces mi lenguaje debe ser muy simple y procuro solucionarlo de manera que ellos hablen expliquen la situación y lo lleguen a un arreglo entre ellos, pero cuando la situación se extiende a muchos niños yo he visto utilizar el semáforo de otra manera, los niños llegan y activan el semáforo rojo para indicar que habido un problema entonces al llegar del patio se habla de este problema y se busca una solucion, es una manera para solucionar problemas en el aula y hacer que los niños participen expresando sus sentimientos, también decir que estoy en primaria y es más fácil rozando con ellos.
    Buenas noches

  • X

    20 noviembre, 2019 at 19:27 Responder

    Hola Isabel! Yo si había oído hablar de la técnica del semáforo y como psicóloga la considero muy útil sobre todo para niñ@s hiperactivos, así que al leer el título mi cara ha sido esta —> 😡 pero al leer tu post me he dado cuenta de que el problema en si no es la técnica sino el cómo la han cambiado. Pues bien la técnica del semáforo que se propone desde psicología y pedagogía es:
    – Rojo: Párate!
    – Naranja: piensa!
    – Verde: actua!
    De esta forma es muy útil para aquellos niños con problemas de hiperactividad o autocontrol. Creo que el problema no es que sea una mala técnica, sino que está siendo mal utilizada y que lo que hay que hacer es enseñar a docentes y padres a usarla bien.

  • María

    20 noviembre, 2019 at 19:54 Responder

    Hola! En mi escuela el curso pasado estuvimos usando un semáforo de las emociones ligado al cuento de ‘El monstruo de colores’ como eran pequeños, nos limitamos a azul, amarillo y rojo. Y cada uno ponía la foto en el estado de ánimo que quería y se explicaba, incluidas las profes, que poníamos ejemplos… ‘hoy estoy triste porque me apetecía quedarme en casa con mi hijo’ Funcionó fenomenal, empezaron a explicarnos cómo se sentían y nos ayudaba mucho para saber cómo afrontar el día. Y niños que a princio de curso eran como bombas de relojería, acabaron expresándose muy bien cuando lo necesitaban.

  • Noemi

    20 noviembre, 2019 at 20:35 Responder

    Hola Molona! , y hola a todas… yo creo que es mucho resumir, y mucho meter en el mismo cajón lo etiquetado como semáforo… yo utilizo una cosa intermedia entre el semáforo de la disciplina, el de las emociones, mezclado con el rincón de la calma… y ayuda a calmar el ambiente, si no se usa como herramienta de castigo o humillación.
    En mi tarjeta roja se auto señalan ellos mismos, solo en caso de agresion física a un compañero. En él naranja quien considera que ha hecho algo que no está bien del todo… repito: ellos mismos.
    Todo esto con el objetivo de en una asamblea final, ellos mismos exponen su comportamiento, como se sienten, y que podemos hacer para ayudar a que no vuelva a ocurrir.
    Entre todos eligen a la vez en la asamblea quien ha sido el mejor compañero de la mañana y le damos un súper abrazo.
    Este último puede ser o el mejor compañero, o alguien que ha conseguido algo que le costaba mucho hacer…
    por otro lado en el rincón de la calma hay pelotas, frasco de la calma, cuentos, un cojín…
    También tengo la silla de la amistad, para resolver conflictos en pequeño grupo.
    Es cierto que alguna mamá de mi
    Clase podría decir: la tutora de mi hijo los usa… pero no es como tú describes.

    Soy consciente de que el conductismo abunda en el ámbito educativo, y que no busca el origen, sino controlar el comportamiento. Yo huyo de él todo lo que puedo, pero hay veces que con 25 renacuajos delante, se te olvida el adulto que quieres ser para ellos. Pero en ello estamos.

    Gracias por tu visión, espero que la mia os aporte algo ❤️

  • Núria

    20 noviembre, 2019 at 20:52 Responder

    Me ha encantado Isabel!!! Lo he compartido . En muchas escuelas aun se lleva eso de humiliar.. y yo pienso igual . Si humilias al niño.y su comportamiento sigue igual, algo no haces bien!
    Que ganas de venir al taller de Barcelona!!!!

  • Raquel

    20 noviembre, 2019 at 21:07 Responder

    Ufff tu post me llega en una semana algo complicada… en la clase de mis peques (infantil 5 años) no utilizan exactamente esa técnica, pero sí una línea que separa dos partes, arriba y abajo, con las fotos de los peques. Si te ponen arriba es que “te has portado mal”… y mi peque ha estado dos veces “arriba” en una semana… claro, yo que acabo de hacer un taller contigo en Valencia, la profe me cuenta esto y me muero de ganas de hablarle de la DP, pero por prudencia, por miedo al “rechazo” o que no se lo tome bien, me corto y no lo hago.
    Me explica que el nene está un poco rebelde y yo tengo como una espinita x dentro xq a día de hoy (hace un mes quizá si) no me sale el echarle la bronca, ya que por otro lado me pregunto qué estará pasando por su cabeza…

  • Crecer. Acompañamiento emocional

    20 noviembre, 2019 at 21:27 Responder

    Bueno, bueno… sin palabras!!!! Me ha encantado lo bien que te has explicado y no puedo estar más de acuerdo contigo. 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻Aunque sí que es verdad, que soy completamente consciente de que cambiar viejos hábitos es muy, muy difícil! Pero por lo menos hay que intentarlo!

  • Mc

    20 noviembre, 2019 at 22:39 Responder

    Mi hija durante los dos primeros años de infantil sufrió el semáforo, ella siempre estaba en el verde durante el primer curso, pero en el segundo empezamo a estar en el amarillo y lo peor en el rojo. En el caso de mi hija le daba lo mismo porque al hablar con ella me lo decía, pero supongo que hay niños a los cuales si les afecta. Creo que los maestros deben de actualizarse un poco, pq en mi caso es una chica joven y es triste que utilicen este tipo de estrategias.

  • Mercedes

    20 noviembre, 2019 at 23:24 Responder

    Gran post Molona!!! Cuanta razón, cuanto nos enseñas…. Me quedo sin palabras…. En el colegio de mi hijo no tengo constancia que lo hagan…. Cada día intento aprender a empatizar y comprender las rabietas y mal comportamiento de mis niños para corregirle y educarles de la manera más respetuosa posible, pero aún nos faltan recursos….. Espero poder ir a algún taller de los tuyos…. ¿Para cuando en Barcelona?
    Ojalá resuene todo lo que explicas!!!
    Y besos que no falten los besos 😄😘👏

  • Mireia

    21 noviembre, 2019 at 4:40 Responder

    Hola!
    Nunca había oído hablar del semáforo de la conducta. Después de leer en qué consiste estoy de acuerdo contigo. Es horrible la humillación, el encasillamiento, la sensación de que te están vigilando todo el tiempo… Además me da la impresión que puede facilitar el bulling entre compañeros por crear diferentes grupos ( el de los buenos, el de los regulares y el de los malos) a parte que con el semáforo el profesor está enseñando cómo hacerlo: juzgándolos y humillándolos.
    En cambio el funcionamiento del semáforo de las emociones que propones me parece fenomenal, incluso para mí cuando se me hincha la vena 😅
    Gracias por tu labor de difusión de la disciplina positiva.

  • Mireia

    21 noviembre, 2019 at 5:12 Responder

    Hola!
    No conocía al semáforo de la conducta, pero después de leerte estoy completamente de acuerdo contigo.
    A parte de lo horrible que es sentirte vigilado, juzgado y humillado, creo que este sistema puede fomentar el bulling entre compañeros por crear grupos de distintos “niveles” (los buenos, los reguleros y los malos). Además si el profesor/a les juzga y humilla, ¿por que no podrían hacerlo ellos también?
    Gracias por tu propuesta del semáforo de las emociones. Ya puedo empezar aplicándome el cuento 😅

  • Maria

    21 noviembre, 2019 at 7:05 Responder

    Venga, me animo a participar y decir algo diferente. En el aula de mi hijo la usan, y no veo que a ninguno le vaya mal. Quizá sea la forma de explicárselo a ellos. Es algo así como, hey, hoy has tenido mal día, que te parece si cambiamos algo y que mañana sea mejor? Si la profe ve que algún niño no cambia actitudes habla con el niño y con los padres, para ver el problema y buscar soluciones, pero no como modo de humillación. Los niños y la profe trabajan para que nadie esté en el rojo, y ni siquiera es la profe la que coloca la pinza en el semáforo, son los propios niños los que dicen si hoy ha sido rojo, amarillo o verde. Ellos ven si su actitud del día ha sido buena o no. La verdad, no me parece mal que sean ellos los que expresen con colores como les ha ido el día

  • Sara

    21 noviembre, 2019 at 7:47 Responder

    Hola Molona,
    Cuantisima razón en lo que expones. Es muy heavy saber que utilizan ese semáforo para humillar al niño de esa manera.
    Como bien dices lo correcto es darle la vuelta y tratarlo como uno de emociones para que sepan parar cuando deben y buscar una solución a lo que les está pasando. En la clase de mi mayor (6 años) sí que se emplea así y la verdad es que les funciona.
    Mil gracias por mostrar lo que sucede en algunas aulas y así poder poner el granito de arena para que cambie. Por ello comparto para darle visibilidad. Un abrazo enorme.

  • Beatriz

    21 noviembre, 2019 at 8:05 Responder

    Buenas!
    No conocía esta versión del semáforo y no me gusta. Yo, uso otra versión: cuando mis hijos (7 y 3 ) hacen «algo» planteo si se puede dejar pasar (verde), si debo parar y explicarles q no es aconsejable (ámbar) y aquello q bajo NINGUN CONCEPTO SE PUEDE REPETIR (rojo).

  • V

    21 noviembre, 2019 at 8:31 Responder

    Todas las opiniones son válidas, y todo es aceptable,pero estas haciendo lo mismo que comentas: criticar un sistema para alabar sólo el de conducta positiva.no defenderé el semáforo porque si uso no es malo si se hace correctamente( la aproximación al uso de herramientas educativas es la clave) su uso está obsoleto dependiendo de la actitud de la persona responsable. Tu disciplina positiva no es tampoco la única solución, puesto que la vida es frustrante y si no enseñas a manejar esa frustración( personal y social) nunca será capaz de vivir la plenitud.solo has mirado como se siente El Niño cuando está en el rojo pero y como se siente El Niño cuando está en el verde?? Ese semáforo es solo una ayuda visual para poder atribuir categorías a un comportamiento en un entorno social. Verdaderamente hay más herramientas para enseñar comportamiento social,qué implica aprendizaje interior. Hay un artículo muy bueno que habla en cómo las madres y padres de hoy en día nos hemos ido “especializando” en maternidad y ejercemos la sobreprotección en lo más mínimo. Igual tendríamos que mirarnos a nosotros para poder hablar de lo que siente un niño…dejemos a los niños aprender y expresarse para que sea adultos independientes,

  • celeste

    21 noviembre, 2019 at 9:56 Responder

    Este año mi hijo (6 años) lo está sufriendo, pero en lugar de ser un semáforo es un Arco Iris, Es decir igual, pero con más graduaciones, Empiezan la semana en el centro y si «se portan mal» van hacia el infrarrojo. El día que llegan al rojo, notita para casa. Si «se portan bien» hacia el ultravioleta un pequeño premio. Vamos conductismo puro. El mío es amarillo-naranja y pasa, ha asumido que nunca llegará a azul y mucho menos a violeta, muy triste. La profe es «novata» y entiendo que falta de recursos.

  • Ana

    21 noviembre, 2019 at 11:37 Responder

    Vaya! Me acabo de quedar de piedra, porque justo ese método lo están empleando en la clase de mi hija de 5 años. Hasta ahora no lo había visto como algo negativo y cada día le pregunto a mi hija en qué zona está! 😔 Normalmente se porta bien y siempre está en la zona verde, pero recuerdo un dia a principio de curso que pasó a la zona amarilla y en casa me lo contaba llorando y muy angustiada… Teniendo en cuenta que el cole o la profe no va a cambiar su sistema, ¿como puedo yo contrarestar los efectos en mi hija?

  • Maria

    21 noviembre, 2019 at 20:13 Responder

    Fantástico post!!! Me ha encantado!
    Cuantos profes deberían de leerlo y de aprender nuevas técnicas para tratar a los niños….
    Muchísimas gracias por poner voz y sobretodo dar alternativas….
    Me encantaría asistir a uno de tus talleres….volverás pronto a hacer taller en Madrid…???? 😘

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