Reflexiones de una madre molona.

Era ya de noche, habíamos conseguido dormir a los niños a las 21:45 h (45 minutos más tarde de lo habitual), yo terminaba de sacar el lavavajillas y marido recogía una bicicleta de la cocina suspirando «no sé cuántas veces he sacado esta bicicleta de casa hoy».

Entonces le miré. Sonreí. Y le dije:

– Sabes que lo echaremos de menos, ¿verdad?

Sí, madres y padres del mundo, cansados, reventados, despeinados y arrastrándonos por la vida. Echaremos de menos:

  • Sortear juguetes en el suelo.
  • Empaparnos de pies a cabeza por un salto inesperado de nuestros hijos en la bañera.
  • Ayudarles a cepillar esos dientecitos en miniatura.
  • Esos gritos desde el baño informando que les limpiemos ya.
  • Cuando no concilian el sueño y tú estás muerto matao´.
  • Sus vistas a nuestra cama en mitad de noche.
  • Levantarles cada mañana a besos y luego ir con la lengua fuera porque no llegamos.
  • Ir por la calle parando cada tres pasos porque han visto una hormiga.
  • Esas manchas en la ropa de origen desconocido.
  • Esos zapatos llenos de arena (llenos nivel, en el parque no ha quedado nada).
  • Las cenas eternas.
  • Sus ocurrencias, su lengua de trapo, su imaginación sin límites.
  • El «mamá, mamá, mamá, mamá…» o «papá, papá, papá, papá…», en bucle.
  • El ruido en casa… y la falta de ruido que quiere decir que algo pasa.
  • El desorden.
  • La casa llena de vida (y de sustancias pegajosas en los muebles).
  • Las huellas en los cristales y en la pantalla de la televisión.
  • Sus peleas. Sí, ¡hasta sus peleas!

Sí, lo echaremos de menos.

Tengo la sensación de que nos ocupamos más de sobrevivir a la maternidad que de disfrutarla.

Así que aprovecha, vívelo, ríete, enfádate menos, prioriza, exprime cada momento para que, cuando llegue el día en el que lo echemos en falta, al menos podamos decir bien alto «lo echo de menos pero lo viví intensamente, con la consciencia de que el tiempo vuela y que lo que queda son los recuerdos».

¿Cómo quieres recordar la infancia de tus hijos?

¿Cómo quieres que ellos la recuerden?

Sin más, espero que os hayan gustado las reflexiones de esta madre molona.

 

Buenas noches, molonas.

¿RABIETAS?





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