El consumo de tv por parte de los niños es un tema que me preocupa. Tengo que decir que no somos un ejemplo a seguir, vaya por delante, porque tenemos muchas cosas que mejorar. También quiero que quede claro que no estoy aquí para sentar cátedra. Por último, que no he venido a juzgar, ni me creo mejor madre que nadie por la manera en la que educo a mis hijos. Evidentemente, voy eligiendo las maneras que considero mejores para ellos y para nosotros.

Dicho lo cual, ya os conté hace unos años qué ocurrió cuando decidí apagar la “caja tonta” durante una semana. Aunque ese “experimento” me abrió los ojos, después de un tiempo nuestra manera de gestionar este tema ha ido variando.

Nuestra hija pequeña, de un año, no ve nada de televisión, ni móviles, en definitiva, nada de pantallas para ella. Salvo cuando se queda con los abuelos, que sí que le ponen cantajuegos alguna vez. Pero tengo que decir que mis hijos mayores -de 3 y 5 años- SÍ ven televisión a diario. Pero todo ello con límites, esforzándonos en mantener un orden y horario para su consumo. De esa forma conseguimos que, cuando vienen del colegio, aprovechen las horas libres para desarrollar su creatividad y para jugar entre ellos, sin pantalla mediante.

Muchas molonas me escriben contándome que tienen un problema en este sentido, ya que sus hijos piden ver dibujos con demasiada frecuencia y no saben cómo gestionarlo. Parece que es o todo o nada, pero se puede encontrar un término medio. “¿Cómo lo haces tú para que no se enfaden cuando quieres que paren de verla?”, me preguntan. En nuestro caso, no la apagamos nosotros, la apagan ellos. Acordamos antes de ponerla el número de capítulos (suele elegir uno cada uno o uno común) y, al terminar, les pregunto “¿ha terminado ya?, ¿quién la quiere apagar?”, en lugar de ordenar que la quiten. La verdad es que, desde que lo hacemos así, no hemos vuelto a tener prácticamente conflictos en este sentido. En el caso de las películas, por su extensión, las dejamos solo para el fin de semana, ellos ya lo saben y lo tienen muy asumido.

consumo tv y pantallas en la infancia

¿Cuánto tiempo de consumo de tv establecemos en Villa Molona? 

En nuestro caso, como os comentaba, calculamos por número de capítulos y lo acordamos ANTES de empezar a ver los dibujos (esto es muy importante). Les damos a elegir entre series que son apropiadas para su edad. Además, elegimos la tablet como soporte antes que la tv porque nos resulta más cómodo para utilizar la app de Clan o Netflix con ellos. Durante el desayuno (mal, lo sé), ven uno o dos capítulos, dependiendo de la extensión, que eligen entre ellos (dentro de nuestro filtro). Después se apaga, se van al cole, y no se enciende de nuevo hasta casi la hora de cenar, donde pueden verla otra vez.

Una de las cosas que me gusta de este sistema, es que cada vez son más capaces de llegar a acuerdos entre ellos. Ahora incluso noto que buscan dibujos que les gusten a los dos. En total, estaríamos hablando de una media de unos veinte minutos –siendo generosa- por la mañana, y otros veinte minutos a última hora de la tarde. Es decir, son unos cuarenta minutos al día, pudiendo llegar a una hora (y eso ya me parece mucho). El resto del tiempo juegan, se pelean, se reconcilian, vuelven a jugar, recogen, se bañan, friegan el baño si se les ha salido el agua, jajaja, etc. Eso sí, como os decía tenemos mucho que mejorar, y mi siguiente objetivo será reducir aún más estos tiempos, ya os iré contando si lo consigo.

Evitamos Youtube

Sin embargo, no les damos opción a ver los dibujos en Youtube, ni siquiera en Youtube Kids. La razón que nos empujó a tomar esta decisión fue que nos dimos cuenta de que en esta plataforma eran más propensos a perder el control de lo que veían si nos despistamos un segundo. Nos parecía que el formato de sugerencia de vídeos que tiene generaba una mayor adicción en ellos. Observamos que pasaban de un contenido a otro sin control y muchas veces acaban viendo canales que no consideramos apropiados para ellos.

¿Por qué no nos gustan los vídeos donde se prueban de juguetes?

Pruebas de juguetes, teatralizaciones con ellos, abrir sorpresas de huevos de chocolate, etc. En nuestro caso, hemos decidido que nuestros hijos no vean este tipo de contenido. Mucha gente se sorprende cuando lo comento. La razón es sencilla, me parece paradójico que, en lugar de jugar, los niños se emboben viendo cómo son otros los que juegan. Estamos llegando a un punto que a mí me da hasta miedo. El juego es la forma natural que tienen los niños de aprender. Lo necesitan como parte fundamental de su desarrollo, ¡favorezcamos que jueguen y experimenten, no que vean a otros jugar!

Sin embargo, comprobar cómo se quedan como ausentes viendo estos vídeos a mí me produce una congoja tremenda. Es fácil caer en ello, sobre todo cuando estamos a muchas cosas y necesitamos entretener a los niños. Pero yo os invito a hacer el ejercicio de apagar las pantallas y a no tener miedo al aburrimiento.

Y, es más, volviendo a los vídeos donde se prueban juguetes, considero que lo único que despierta en ellos es el espíritu más consumista. Yo lo veo como el equivalente al “unboxing”, o como diría mi amiga Paloma “el abrecajas”, que vemos cada día en instagram. Si ya a los adultos nos cuesta no sucumbir a todas esas tentaciones, a los niños más todavía. Sin embargo ver un episodio de sus dibujos favoritos les ofrece entretenimiento pero no necesidad de comprar nada.

Conclusión

Creo que, como padres, debemos revisar bien qué ven nuestros hijos en televisión o a través de internet. Es importante elegir dibujos apropiados para su edad (algunos parece que lo son pero cuando los analizas descubres que son todo lo contrario). Además, yo recomiendo establecer acuerdos antes de encender los dibujos, a través de la medición por número de capítulos, para que los apaguen por ellos mismos. Es mejor eso que medir por tiempo, imagínate la gracia que te haría que alguien venga y te apague tu serie favorita en mitad de episodio. Si se establecen esos acuerdos previamente, no de forma autoritaria sino con diálogo amable, seguro que la relación de vuestros hijos con las pantallas se volverá más saludable y os evitará muchos conflictos. Pero, lo dicho, esta es mi opinión personal basada en nuestra experiencia.

 

¿Cómo lo gestionáis vosotras?, ¿tomáis algún tipo de medida?

 

¡Feliz día, molonas!