No tengo palabras para describir lo afortunada que me siento. En esta aventura de blog maternal, en la que llevo inmersa desde hace casi 5 años, he visto de todo. Ataques y juicios gratuitos, unión y apoyo a tutiplén, críticas constructivas y críticas destructivas, así como un largo etcétera de circunstancias varias entorno a este maravilloso, a la par que durillo, mundo maternal.

Como bien sabéis las que seguís las aventuras y desventuras de Villa Molona y sus habitantes en instagram, hace un tiempo nos estrenamos con la lactancia mixta. El patrón que viví con niñomolón hace 2 años volvió a repetirse: una lactancia materna exclusiva aparentemente perfecta, con agarre y succión de diez, sin dolor, con barra libre de pechotes, etc… la teoría aplicada de libro. Y tocó ir a poner vacunas y tocó pesar a minimolona y ahí estaba la frase «mmmm… no ha ganado peso, ven la semana que viene y lo vemos».

Por alguna extraña razón que desconozco, mis hijos de pronto dejan de ganar peso (cosa que no pasó con mi primera hija). Me sé bien las «crisis de la lactancia», porque otra cosa no, pero mientras doy el pecho he leído bastante sobre el tema. En el caso de mi segundo hijo, el pobre mío casi se nos deshidrata (como ya conté en este otro post). Con minimolona he estado más alerta, para que no volviera a pasar, pero esa frase «no ha ganado peso» me sentó como una bofetada con la mano abierta.

Y es que esto no deja de sentirse como un «fracaso». Porque durante dos meses no me dediqué a otra cosa que no fuera alimentar a mi minimolona. Era mi único trabajo en esos momentos, en los que incluso desatendí todo lo demás. Todo giraba entorno al pecho y minimolona. Y claro, pensar que, a pesar de todos mis esfuerzos, no logré mi objetivo me hizo sentir bastante frustrada, tener pena, sentir culpa…

No os preocupéis porque, gracias a Dios, soy como soy y en seguida he abierto la ventana de Villa Molona y he tirado por ahí todos esos sentimientos que no ayudan, no aportan y no colaboran a que pueda disfrutar de mi maternidad. Porque mi único objetivo es ese: DISFRUTAR DE MI TERCERA MATERNIDAD porque, además, tiene pinta de que va a ser la última.

Quiero ser feliz viendo a mi hija crecer, morir del amor al verla sonreír, derretirme cuando veo a sus hermanos mayores hacerle carantoñas…

Concho, pero ¿se puede tener más suerte?, ¿de verdad voy a perderme estos momentos por culparme y autoflagelarme por no seguir dando la teta non-stop?, ¿es esto necesario?, ¿es esto inteligente?… yo lo tengo claro y la respuesta es NO.

Ya os conté en instagram que acudí a mi amiga Pilar, gran asesora de lactancia, para pedirle ayuda cuando supe que minimolona no ganaba peso. Ella, con mucho cariño, me dio una serie de pautas:

  • Corregir postura
  • Comprobar si tiene frenillo
  • Pedir análisis de orina
  • Apuntarme a grupos de apoyo a la lactancia…

Y, a medida que escuchaba todos sus consejos, yo me daba cuenta de que no quería, que ya no podía más, que estaba sobrepasada por las circunstancias. Son 3 niños en casa, ya no solo un bebé, es mucho peso, mucho trabajo, muchos frentes abiertos… hay madres que pueden, madres capaces de todo, madres que aún con una gran prole triunfan alimentando a sus bebés con teta. Y luego estoy yo, una madre de lo más normal, que ha querido pero, en plena búsqueda de una solución, se ha dado cuenta de que en su foro interno estaba deseando oír una frase:

DALE UN BIBERÓN, ¡HOMBRE YA!

No entiendo muy bien la razón por la que tengo que esperar a que alguien me lo diga. No entiendo esa fijación por buscar la aprobación de mi alrededor en el tema «lactancia». De hecho tenía a parte de mi entorno apoyando el darle biberón, pero yo seguía empeñada en seguir con el pecho. Y, mientras alguien me intentaba ayudar a salvar la lactancia, yo estaba deseando por dentro que me dijera que le diera un biberón. Hormonas, supongo, que me vuelven un poco loca, todo puede ser… jajaja…

Biberon_unamadremolona

Mirad qué estampa más molona. El cojín de lactancia es de Chicco

Compartirlo en instagram fue como abrir un melón, con centenares de mensajes de apoyo, de cariño y de empatía. En este mundo en el que siempre nos quejamos de los ataques, de madres contra madres, etc. hay que reconocer que la inmensa mayoría sabemos ponernos en el lugar del otro.

Los mensajes que me llegaron al alma fueron los de madres en mi misma situación, que me agradecían el haber dado visibilidad a esta situación, la tranquilidad de ver que no estamos solas, que son cosas que pasan y que no nos tenemos que sentir culpables.

Ha pasado ya más de un mes de lactancia mixta y poco a poco he ido produciendo menos leche, hasta el punto en que minimolona empezó a rechazarlo, se enfadaba y reclama biberón. Por lo tanto, hasta aquí ha llegado mi lactancia materna y tengo que decir que me siento feliz, tranquila y serena.

Siempre animaré a que las nuevas mamis opten por dar el pecho, que lo intenten, que se asesoren bien y que disfruten, pero si no puede ser, no puede ser y punto.

Así que, amiga, tú que das biberón a tu bebé, por la razón que sea:

Ni culpas, ni malos tragos, ni leches en vinagre. Respira, abre los ojos y observa a tu bebé, porque ese retoñito tuyo lo que necesita es que tú estés bien, que estés serena, tranquila y que confíes en ti. Cólmale de lo que de verdad importa:

De AMOR y de ALIMENTO, ya sea procedente de tu pecho o de un biberón.

He dicho.

¡Feliz día molonas mías!

* En instagram dejé un saludo mañanero hablando de este tema en destacados, en uno de los círculos que aparecen bajo mi perfil bajo el nombre de «MIXTA», para verlo ve a mi cuenta pinchando aquí.