¿Habéis recibido el disfraz que encargué para el cumpleaños de niñamolona?, ¿no?… pues yo tampoco. Efectivamente, en mi afán por vivir al límite y llegar a todo al ras, una tiene bastantes papeletas de quedarse corta o no llegar. La entrega estaba garantizada para el viernes pero un mal movimiento en el último momento, como os comenté en stories el día de autos, hizo que me modificaran la fecha de entrega al lunes. Mi oficina de SEUR aparecía como cerrada el sábado según Google de todos los Santos. Así que me tuve que poner las pilas, pensar rápido y buscar un disfraz nuevo en cuestión de 30 minutos de reloj (llegué a la tienda a las 19:30 h).

Después de descartar muchos modelos de dudosísima reputación, porque parece que el monopolio de los disfraces de mujer está reservado exclusivamente a la industria del cine porno, finalmente di con uno con el que podía medio salvar mi objetivo. Ya no podía ser princesa Disney como quería pero podía ir de Medieval que, teniendo en cuenta que acaban de estudiar esta época en el colegio, tampoco estaba mal. Al llegar a casa se lo enseñé a niñamolona y me dijo convencida «mamá, ¡me encanta!, ese vestido es igual que el de la madre de Rapunzel». ¡¡¡Olé mi niña!!!, con 5 años y salvando el disfraz de su madre (que no es por nada pero ya es casualidad que eligiera ese teniendo en cuenta que ella iba de Rapunzel, su regalo de cumpleaños que compré en rebajas en Disney Store: vestido, peluca, tiara y zapatos).

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Y ya, sin más dilación, este fue el resultado de mi transformación en madre de Rapunzel:

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Ojo a la cara de niñamolona concentrada mientras canta y yo le robo su juventud jajaja…

Eso sí, según mi experiencia, los niños de 5 años responden mejor a las órdenes de una protagonista que de una antagonista jajaja… Así que si estáis pensando hacer algo similar, elegid mejor la primera opción u os acordaréis de mí.

Una de vosotras me sugirió contratar a una animadora profesional pero, honestamente, a mí me va la marcha, además en mi día a día me surgen más bien pocas oportunidades de disfrazarme y animar un cotarro, ¿sabéis la ilusión de niñamolona al ver a su madre caracterizada y dándolo todo una tarde al año? Además no olvidemos que tiene 5 años y que cada año que pasa es uno menos para que empiece a sentir vergüenza ajena.

MAKING OF

Confieso que pasé bastantes momentos de estrés con la organización. A las 10:30 h estaba en mi peluquería con un cambio de planes, ya no podría ser Ana, princesa de Frozen, ahora iba a convertirme en la madre de Rapunzel y lo que necesitaba era una peluca negra y ondulada. Así que mis peluqueros Isabel y Toni no dudaron en buscarme una buena, darme instrucciones sobre cómo colocarla y peinarme con dos trenzas de raíz para que me resultara más fácil. Después llamé a mi amiga Yoana, maquilladora profesional, y le pregunté si podía prestarme maquillaje. Rauda y feloz me acerqué a su centro de belleza y me dió una bolsa llena con sus bienes más preciados: sombras de ojos, brochas, pinceles, labial, etc… tiene mucho mérito prestar tus herramientas de trabajo. Así que gracias a todos ellos por su ayuda, sois los «más mejores».

¿Cómo me maquillé? solo os diré una cosa, este ha sido mi primer maquillaje de estas características y mi primera toma de contacto con el arte del contouring. Así que no me juzguéis como a una profesional del medio, please, yo solo soy madre molona y periodista, aunque pintar siempre se me ha dado bien, y eso ayuda mucho.

MadreRapunzel

Dice mi amiga Sara que me parezco al Capitán Garfio jajajaja

Y si a alguien le debo el éxito de mi maquillaje, además de a mi amiga Yoana, fue a esta muchacha que hace tutoriales en youtube. Alucinad con su capacidad de convertirse en Gothel.

¿Cómo fue el cumpleaños?

Pues yo creo que un éxito porque los niños se lo pasaron genial. Si bien es cierto que a mí se me hizo más largo queel del año pasado porque en esta ocasión el mal tiempo nos obligó a celebrarlo dentro de casa (y eso, amigas, se nota un montón). La dinámica fue igual que la otra vez, pintacaras a medida que iban llegando y después juegos populares que siempre triunfan:

  • La zapatilla por detrás
  • Las estatuas
  • El juego de las sillas
  • El escondite inglés
  • Limbo

pintacaras_unamadremolona

Llegó un punto que ya no podía «más ná» y saqué algunos juguetes de construcción. Con ello y con la merienda estuvieron entretenidos y no hizo falta poner una peli (que es mi última opción, algo así como «el botón del pánico»). Y de pronto marido dijo una frase muy mía «déjales que se aburran» y razón no le faltó, el problema es que tenía miedo al caos y la destrucción, porque eran 10 niños y todos metidos en casa es como para abrir la puerta y salir corriendo. Pero no, la cosa fue bastante fluida y bien.

La puerta castillo de Chirimiri colocada en el acceso al baño fue un éxito, tanto es así que llegaron a congregarse en el aseo de 3 metros cuadrados hasta 7 niños a la vez, jajaja…

Además, compré en Tiger algunos detalles, los anillos ojos que os enseñé el otro día en este otro post (ÉXITAZO), así como tiaras guarripeich y unos muñecos que se pegan en la pared y van bajando poco a poco (esto último un error como una catedral porque dejan mancha, ¡nunca más!). Hubo un poco de caos con el tema regalos y medallas (solo por participar en los juegos les daba una medalla); y es que como, menos las medallas, lo demás era autoservicio, aquello parecían las rebajas y había tortas (y eso que tenía regalos para todos). Nota mental: preparar bolsitas individuales con detalles y darlos cuando se marchen.

Y poco más, no hay foto de la tarta porque de nuevo niñamolona quiso helado en lugar de tarta, lo repartí en pequeñas tarrinas y les encantó a todos. La de niñamolona iba con su vela preciosa y unas bengalas, cortesía de Gramaje Shop, quienes además me mandaron platos de papel, guirnaldas y varios detalles muy molones que ya os enseñé en instagram stories. Los rescato para que lo podáis ver porque, lamentablemente, no hice ni una foto de la mesa, la verdad es que no tenía pensado hacer post, así que tampoco estuve muy pendiente.

En esta ocasión, me dio tiempo a quitarme el disfraz, la peluca y el maquillaje antes de que llegaran los padres (que al dejar a los niños prácticamente no cruzan el umbral de la puerta pero cuando vienen a recogerles sí y, aunque no lo parezca, algo de vergüenza sí tengo, poca pero ahí está).

Y esto es todo. La verdad es que «a toro pasado» diré que ha merecido mucho la pena el esfuerzo pero que el año que viene no pienso dejarlo todo para última hora. Este año me ha pillado con minimolona pequeñita y no he sido capaz, ya sabéis que llevo una racha con baja productividad, pero bueno, al final todo sale y los niños con poco son muy felices.

¿Qué os ha parecido? espero haber aportado por lo menos alguna buena idea si tenéis pensado hacer alguna celebración infantil. Y hasta aquí el post de hoy 🙂

¡Feliz día, molonas!