Bendito el momento en el que me topé con un curso de disciplina positiva, desde entonces, me he vuelto una fiel defensora de esta «filosofía» (por llamarlo de alguna forma) para educar a nuestros hijos y establecer límites, así como para saber afrontar situaciones críticas: rabietas, conflictos…, en definitiva, todos esos retos que se nos presentan cada día como madres y padres y para los que nadie nos prepara.

Hoy comparto las razones por las que considero que todos los que tenemos hijos o tratamos con niños deberíamos, al menos, conocer qué es la disciplina positiva y cómo aplicarla.

Puntos clave

  1. Te cambia radicalmente la manera en la que afrontas los retos diarios
  2. Te dota de una capacidad brutal de empatizar y entender a tus hijos
  3. Cuando entiendes a tus hijos, es casi mágico cómo consigues resolver hasta el conflicto más complicado
  4. Descubres que las rabietas pueden durar menos e incluso anticiparte a ellas
  5. Te ayuda a tener más paciencia y a mantener la calma en momentos de tensión
  6. Por lo tanto, se consigue que haya menos gritos y bastante más paz en casa
  7. Sin olvidar que se establecen límites reales, no consiste en ceder, ni consentir
  8. Se evita el recurso fácil de los premios y, lo más importante, de los castigos
  9. Pero insisto, se establecen límites 

Y es que, amigas, los límites son necesarios, para ellos y para nosotros. Pero la diferencia la marca en cómo aplicamos estos límites:

  • Por imposición (porque sí, porque lo digo yo, porque soy tu madre…)
  • A través del diálogo, la empatía, la escucha, la confianza, etc.

Seguro que alguna de vosotras os habréis reído con la segunda opción, a mí me pasaba igual. «Venga Isabel, bonita, ¿tú de verdad te crees que mi hijo con 2 años -y rabieta diaria por cualquier tontería- va a querer dialogar conmigo? jajaja…»

Y os doy la razón pero también os voy a decir una cosa, a mí su aplicación me está cambiando enormemente y me está sorprendiendo en cuanto a resultados se refiere. Reconozco que me está resultando más sencillo de aplicar con mi hija de 4 años que con el de 2, pero también os digo que hay herramientas para los 2 años que también funcionan.

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De la teoría a la práctica

No penséis que soy experta, precisamente, como no experta, no me atrevo a profundizar y a «entrar en materia» no vaya a ser que os diga algo que no sea del todo correcto. Pero sí os puedo poner algún ejemplo práctico para que os hagáis a la idea.


Niñamolona no quiere recoger sus juguetes para ir a cenar. Lo normal en mí, es amenazar con tirarlos a la basura, acompañado de un «cuento hasta tres».

Donde antes amenazada ahora le digo «entiendo que quieras seguir jugando pero me gustaría contarte tu cuento favorito antes de dormir ¿cómo lo podemos hacer para que nos de tiempo?, ¿te ayudo a recoger los juguetes y así podemos cenar cuanto antes y leer el libro juntas?»

Sería algo así, más o menos 😉


Otra de las situaciones en las que siempre me solía ver cuando empezaba a llorar, era en decirle «¡no llores!» o «cuando se te pase hablamos». Ahora, sin embargo, le pregunto que cómo se siente, escucho atentamente, le digo que la entiendo, que yo también me enfado a veces o me pongo triste, que son sentimientos normales, que no se preocupe, que llore si lo necesita pero que estoy ahí, a su lado.

Y es que, si tú tienes un conflicto en el trabajo, por ejemplo, y llegas a casa ¿te gustaría que tu marido te diga «no llores, cuando se te pase hablamos, vete a tu habitación a pensar»? evidentemente no. Necesitamos hablar, desahogarnos, sentir que nos comprenden o, sencillamente, que alguien nos escuche.

¿Dónde me he formado?

Inicialmente hice un curso básico en una plataforma online. ¿Pereza? pues toda la del mundo, ¿a quién voy a engañar? con el trabajo, la casa, los niños, el embarazo, el blog… ¡no me quedaba tiempo ni para respirar! pero había oído hablar maravillas e hice un esfuerzo. Y antes de terminarlo, iba probando cosillas y empecé a ver resultados, así que me enganché y empecé a leer algunos libros.

Actualizo 3 años después

Según iba viendo progresos en casa los iba compartiendo en redes sociales. La avalancha de consultas que recibía me hizo temblar. No podía dar consejos sin estar segura de lo que decía. Así que di el paso y me certifiqué en Disciplina Positiva. Ahí comenzó un largo proceso de preparación: asistencia a talleres de compañeras; lecturas varias; puesta en práctica en casa, ensayo/ error… no me sentía 100% para lanzarme a ofrecer mi propio taller hasta que María Soto, de Educa Bonito, me cogió de la mano y me obligó a impartir uno con ella. Fue una experiencia increíble y le estaré eternamente agradecida.

Un año después ya habían pasado por mis talleres más de 1.500 personas. En este camino se sumó, además, marido. Sí, el marido de una madre molona, el escéptico, el que pensaba que esto eran tonterías… se volvió el más friki. Y en el año 2020, en plena pandemia mundial por el Coronavirus, presentamos nuestro curso online. No podemos estar más contentos con la increíble acogida que ha tenido y con los mensajes de tantísimas familias que ya lo están poniendo en práctica.

Curso online

Aunque a nosotros lo que más nos gusta es la modalidad presencial, estamos sorprendidos con los buenos resultados que está dando la formación online. Si queréis saber más os dejo varios enlaces:

 

No es Lourdes, no esperéis un milagro

A ver queridas mías, que mis hijos siguen teniendo rabietas y presentando conflictos, no os creáis que no. Pero lo que ha cambiado es nuestra manera de afrontarlos. Ahora conseguimos abordarlos mucho mejor, incluso prevenir y anticiparnos al 80% de las rabietas. Es impresionante el poder de las palabras y también de los silencios, el acompañar, estar, preguntar y entender.

Qué NO es la disciplina positiva

  • Dejarles hacer lo que les dé la gana
  • Intentar que razonen como si fueran adultos
  • Lanzar mensajes bonitos todo el rato a lo happy flower
  • No es CEDER en todo
  • No es echar purpurina por los poros

LA AUTOESTIMA

Si hay algo en el mundo a lo que doy importancia es a la autoestima. Como os he contado muchas veces, yo no he sido la persona con más autoestima del mundo durante gran parte de mi vida. Y os voy a decir una cosa: conseguir tener una buena y sólida autoestima ha sido absolutamente crucial en mi vida para cambiar, para avanzar, para ser feliz y para conseguir los objetivos que me he ido marcando en la vida.

De ahí que a mí la disciplina positiva me parezca la repera, porque conseguimos tener herramientas ante los conflictos, al mismo tiempo que nuestros hijos crecen con más seguridad, reforzamos su autoestima y les ofrecemos un buen ejemplo basado en el diálogo y el respeto.

 

Lecturas recomendadas

Hay un montón de títulos que me gustaría recomendar. De hecho, nos lo preguntabais tantísimo que finalmente elaboramos este artículo donde os dejamos una reseña de cada uno de ellos.

Espero que os animéis a profundizar en el tema y, sobre todo, que luego me contéis qué os parece, si habéis notado la diferencia y si os ha gustado. Ojalá os venga tan bien como a nosotros.

¡Feliz día, molonas!

 

Isabel Cuesta y Marido

Os espero, como siempre, muy activa en instagram 🙂

¿RABIETAS?





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