En primer lugar, quiero dejar claro cristalino que lo que voy a escribir hoy es mi humilde opinión. Y que, ante todo, respeto la decisión de toda madre y padre a la hora de enfocar las celebraciones que se llevan a cabo en sus casas. Cada familia, de hecho, es un mundo, eso es algo que descubrimos en el momento en el que tenemos familia política; lo que nosotros asumimos como algo normal, en la familia de en frente es distinto, ni mejor, ni peor, sencillamente diferente.

Dicho lo cual, hoy me gustaría explicaros la razón por la que opto por celebraciones algo austeras -a mi gusto normales- y poco pinterest para celebrar los cumpleaños de mis hijos.

¿Para quién es la fiesta?

Esa es la primera cuestión que me hago a mi misma. La fiesta es para disfrute y gozo del cumpleañero, en este caso, mi hijo pequeño de 2 años. A mi hijo le da igual que dedique mi tiempo, esfuerzo y dinero en decoración cuqui, así como que me estruje el cerebro en una temática molona. Le da lo mismo. Y puestos a indicar lo que le da igual a esta edad, os podría decir que hasta los regalos no son algo a lo que vaya a prestar demasiada atención…

Mirad, lo que sí sé es que lo que más ilusiona y disfruta mi hijo es la presencia de su familia, de su hermana, de su primo… ¡ah! y soplar las velas -una y otra vez en bucle- y eso sí lo ha tenido.

Decoración nula

Me habéis preguntado por la decoración de la fiesta de niñomolón…. vamos a ver, es que no hemos organizado una fiesta como tal, sino una sencilla merienda con la familia más cercana, abuelos, tíos, primos… Una merienda sin grandes pretensiones, donde no faltó la tarta y, como os acabo de comentar, sus velas para soplarlas al son del «cumpleaños feliiiiizzz…». Es cierto que, en este caso, hemos aprovechado que íbamos a estar toda la familia para encargar una tarta especialmente bonita y desvelar el sexo del nuevo bebé, pero ya os digo que es algo bastante excepcional. (Para los que no lo hayáis visto todavía, pinchando aquí tenéis enlace al post y vídeo de ese momentazo).

Regalos

Para los regalos también somos bastante selectivos. Mi experiencia me dice que un exceso de juguetes tiene un efecto bastante contrario al que esperamos. Como mucho, mucho, si me apuráis, sabía que haría caso a un par de ellos (y esto con muchísima suerte).

Tiene 2 años la criatura y, en esta etapa de su vida, solo le llama la atención aquellos objetos cotidianos que le rodean, (y si son peligrosos, mejor). Como ya os comenté en un post anterior, elaboré una lista con ideas de regalos basándome en las opiniones de padres y madres cuyos hijos tenían esos juguetes para comprobar que realmente se les puede sacar partido. Podéis encontrar la lista pinchando aquí.

Aún así, la cantidad fue, como os comentaba, muy limitada. Si a los tíos, abuelos, etc. les hace ilusión regalar algo, yo intento guiarles a esa lista previamente elaborada. Después, si recibe varios regalos a la vez, lo que hago es dosificar: observo, él elige uno o dos a los que hace caso y el resto los guardo y ya los voy sacando más adelante. De esa forma me aseguro que es capaz de asimilar cada juguete, disfrutarlo y aprovecharlo.

Si un juguete le ha gustado especialmente, ese ha sido el árbol musical de El globo amarillo y, también, el mantel casita de Chirimiri, este último ha entusiasmado también a su hermana, así que ha sido una buenísima opción para que jueguen juntos.

arbol_musical

Conclusión, menos es más

En estas edades, mi experiencia me dicta cordura y sentido común. Si queremos un fiestón con decoración al detalle y mil regalos, está bien, pero tened en cuenta que los que más van a disfrutar de esos detalles sois vosotros, los padres y los adultos en general.

A partir de los 3 años, la cosa cambia

Que no soy tan mala madre, que a mí me hace muchísima ilusión regalar a mis hijos fiestas de cumpleaños para que recuerden con cariño el día de mañana. Por eso, a partir de los 3 años, cuando comienzan a tener uso de razón, preparo una fiesta donde no falten sus mejores amigos y un montón de juegos populares. Podéis ver la fiesta del 4º cumple de mi hija, «Crónica de un cumple molón, sin postureo» pinchando aquí, una fiesta cuya única temática eran los disfraces, ¿por qué? porque a mi hija le apasiona vestirse de cualquier personaje molón y hasta yo misma me disfracé. Es decir, mi prioridad es centrarme en las cosas que le gustan a cada uno de mis hijos, olvidarme de los adultos y asegurarme que pasan un rato divertido y único.

Y si algún día mi hija quiere una cuqui fiesta temática, cómo por cierto tuvo en su 3º cumpleaños, pues intentaré adaptarme a sus gustos y cuidar más la decoración, si es lo que a ella le hace ilusión. Mientras tanto, así seguirán siendo nuestras celebraciones en Villa Molona, sencillas pero «disfrutonas». ¿Coincidís conmigo?, ¿o sois más de cuidar detalles, temática, decoración…? ya sabéis que yo estoy encantada de conocer vuestro punto de vista 🙂

¡Feliz día, molonas!

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