Yes, los celillos -porque siguen siendo cosa sutil en Villa Molona- han llegado a nuestra humilde morada este verano. Ya os lo comentaba en un saludo mañanero pero, si no me seguís por instagram (¡mal!), os pongo en situación. Estábamos en la piscina con los niños y niñamolona (4 años) se acercó a una vecina para decirle lo siguiente:

– «¿Por qué todos miráis a mi hermano y a mí no?, antes me mirabais a mí…»

Rotura de corazón inmediato. Dolorcito en mi interior. Pinchazo en mi pecho.

¡AUX!

He de decir que mi vecina estuvo bastante astuta en su respuesta «le miramos porque es muy pequeño y no tiene miedo al agua, si se cae se puede ahogar, así que estamos pendientes para que no le pase nada. Como tú ya nadas fenomenal, porque eres más mayor, estamos mucho más tranquilos».

unamadremolona_2

Llamadme exagerada, me da igual, no sé si serán las hormonas del embarazo pero oír semejante frase de mi niña me partió el alma en mil pedazos. Hace un tiempo largo compartí con vosotras varios artículos, uno redactado con ayuda de una experta para prevenir la aparición de celos entre hermanos; otro contando cómo llevaba niñamolona la llegada de su hermano y, en general, por instagram os he ido contando cómo abordamos este tema, lo bien que se llevan, lo que se quieren y el vínculo tan especial que tienen los dos. Orgullo de madre.

En casa nos cuidamos muy mucho en nuestro trato con los dos, para que sea igual, no haciendo más caso a uno que a otro y teniendo momentos para cada uno, porque son diferentes y únicos.

El problema es que niñomolón está que arrasa por donde va. Tiene un año y medio pero parece un hombrecito de lo espabilado que está. Pasea con gracia y salero, chapurrea palabras, hace monerías, se tira al agua con los manguitos y nada como un pececillo, se ríe sin parar… está muy gracioso, lo reconozco. Y con lo bruto que es, tenemos que estar muy pendientes por su integridad. Pero ese no es el problema, el problema ha llegado con las vacaciones. Para conciliar, los abuelos se van turnando y, evidentemente, no podemos controlar los comentarios de nuestro entorno, familia, amigos, vecinos…

-¡Este niño es insuperable!

– Niñomolón está súper divertido

-Cómo es niñomolón, tiene ganada a toda la piscina entera

Y claro, niñamolona no es sorda, escucha y le duele. Aunque parezca que está distraída en su mundo multicolor (ella tiene mucha vida interior), es consciente de cómo su hermano es el centro de todas las miradas y tiene celos, lógicamente. Sigue siendo una niña dulce, adora a su hermano pero de vez en cuando la sorprendo pegándole un revés, empujón o puñetazo. Esa rabia contenida la saca en cuando él se pone a incordiar.

unamadremolona

Activado protocolo de urgencia

Dentro de que sentir celos es algo normal y lo llevamos con calma y naturalidad, por mi parte he hecho mi labor con una ronda de llamadas y concienciación familiar. La anécdota de la piscina nos ha servido a todos para estar un poquito al loro y tener cierta prudencia con nuestros comentarios.

Por favor, no comentes lo estupendo que es mi hijo delante de su hermana

Por nuestra parte seguimos igual, aunque  puede que prestándole un poquito más de atención a ella, mimándola mucho en cuanto llegamos de trabajar, haciéndola sentir como lo que es: especial y única para nosotros.

Pasaremos la racha, no queda otra.

Vosotras ¿cómo abordáis este tipo de situaciones?, ¿os habéis visto en algún momento difícil por la rivalidad entre hermanos? contadme cómo lo hacéis en casa, a ver si cogemos nuevas ideas entre todas 😉

Besos a todas y, recordad, que os espero InstagramTwitter y en Facebook.