La primera vez que oí esta palabra, Salus, me sonó a seguro médico o algo así. Después descubrí lo que era porque mis tías se lo quisieron regalar a mi hermana cuando fue mami primeriza. El planteamiento era el siguiente: poner a su disposición una profesional que la orientase y ayudase en la comodidad de su hogar. Poco después, conocí una madre de dos hijas muy seguidas, que además esperaba gemelos y también optó por una Salus que le ayudase al principio por las noches porque, si los gemelos reclamaban atención, las otras dos niñas también lo seguían haciendo y aquella casa por las noches parecía una verbena.

Yo toda la orientación la recibí de mi matrona en mi centro de salud y la verdad es que me fue bastante bien. Pero si hubiera tenido una cesárea o mis movimientos hubieran estado limitados, si psicológicamente hubiera estado saturada y sobrepasada, si mis circunstancias hubieran sido distintas, sin duda hubiera agradecido este tipo de servicio a domicilio. Las cosas como son.

entrevista divinity

Imagen de la entrevista realizada a Tania Llasera para divinity.es

Me sorprende poderosamente toda la polémica que ha surgido porque Tania Llasera, que va a ser madre por segunda vez, ha declarado en una entrevista que, por motivos profesionales, va a contratar una Salus para descansar y que, además, va optar por alimentar a su bebé con biberón, en este caso además por motivos de salud. Tú como madre eliges lo que consideras mejor para tus hijos, entonces ¿por qué nos lanzamos a la yugular de esta forma cuando otra madre toma decisiones diferentes a las nuestras? Tania Llasera no tiene la profesión más estable del mundo, es lógico y normal que no quiera renunciar a esos compromisos, y eso no quiere decir que esté renunciando a cuidar de sus hijos. No ha dicho, «me voy de viaje y ¡hasta luego Maricarmen! que mis hijos me los cuiden otros»… sencillamente que va a optar por una Salus que le ayude por las noches para estar descansada y atender a su trabajo y también a sus hijos. Pero criticamos, porque criticar es deporte nacional y nos gusta.

El cansino debate del biberón y el pecho

Llasera no ha dicho que el biberón sea mejor que la lactancia materna, sencillamente ha declarado con honestidad que ella va a alimentar así a su bebé, y sus razones tendrá (podéis leer la entrevista completa). Hoy por hoy, con la cantidad de información que manejamos, creo que las decisiones no se toman aleatoriamente y sin saber, se valoran los pros y los contras y se decide. Ni más, ni menos.

Me parece que el debate generado es ABSOLUTAMENTE ABSURDO. ¿Sabéis por qué? porque a veces, por mucho que una quiera, no puede dar el pecho. A mí me encantó dar lactancia materna exclusiva a mi hija, por muchas razones: mi matrona me había dicho que era la mejor alimentación para mi bebé; pero es que, además, a mí me pareció comodísimo, económico y fácil. No tuve mastitis, ni dolores, ni otros problemas. Pero si los hubiera tenido, si hubiera empezado a sufrir como una desgraciada y eso hubiera afectado a mi maternidad, si me hubiera machacado psicológicamente, etc. hubiera optado por dar un biberón y no hubiera pasado nada. Porque, gracias a Dios, vivimos en una época en la que ya no tienes que dar al bebé a tu vecina o a tu prima para que le alimente con su pecho, vivimos en un momento en el que los bebés no mueren por falta de alimento en nuestro país, la leche de fórmula existe y NO ES EL DEMONIO. Hoy tenemos la libertad de poder elegir.

Yo, sin ir más lejos, soy niña de biberón, mi hija tomó 6 meses de leche materna y después fórmula, y el molón, por una serie de problemas, tuvo que pasar del pecho al biberón en solo dos meses. Mis hijos están sanísimos, rara vez se ponen malos y son niños criados con amor, igual que los niños que toman pecho hasta los 3 años o más. No hagamos pensar al resto de madres que van a tener hijos enfermos, que sus hijos van a tener menos apego o que son peores madres por no poder alimentarles de leche materna de forma exclusiva. Un poco de cabeza y un poco de empatía.

Justificarse por todo

Parece que en lugar de ir hacia adelante, vamos para atrás como los cangrejos. La liberación de la mujer, el feminismo, el siglo XXI, blablabla… pero luego eres madre y ¡tienes que justificarlo todo! Como dice Llasera en la entrevista «El feminismo empieza por la igualdad y sigue por defendernos las unas a las otras».

Me hace gracia porque la gente que critica la figura de una Salus, por ejemplo, en su mayoría, ni siquiera conoce este servicio, ni ha conocido a nadie cercano que lo haya contratado. He leído varios artículos y, como en todo, habrá Salus mejores y Salus peores, pero el concepto en sí, no es algo malo. En países como Suiza, el estado pone a disposición de las madres una profesional para que le ayude durante los primeros días o semanas tras la llegada del bebé.

¿Realmente hace falta?

He aquí una pequeña dosis de realidad: para unas madres sí y para otras no. A mí, la verdad, tal cual han ido mis 2 maternidades, no me hubiera hecho falta. Pero a mamis recientes que he conocido sí, les hubiera venido a las mil maravillas. Muchas veces las hormonas nos bloquean, nos superan y nos juegan malas pasadas. Incluso la depresión postparto puede amenazar, sin contar con el montón de opinólogos que aparecen alrededor y que te confunden y te ponen la cabeza como un bombo… ¿por qué va a ser malo que alguien con formación venga a ayudarte?, ¿por qué no somos capaces de tener empatía y de ponernos en el lugar del otro?, ¿por qué creemos que nuestras experiencias son las únicas válidas y no entendemos las circunstancias de las demás?, ¿por qué somos así?, ¿por qué?

Y acabaré diciendo algo y quedándome muy a gusto:

Amigas, no juzguemos y no seremos juzgadas. 

Gracias por leerme y ya saben, comenten, opinen y llévenme la contraria sin quieren, pero con argumentos, por favor. Recordad que, entre post y post, os espero en instagram ?