Este es el primer post que escribo desde que os di la gran noticia

ESTAMOS EMBARAZADOS 

Sí, aquí llega el tercer embarazo, anda que no le he dado vueltas con marido antes de dar el paso. Pero ¿sabéis lo más gracioso de todo? Que, una vez decidido que queríamos entrar en el club de las familias numerosas, en mi afán por ser un ser humano planificado, decidimos que queríamos embarazarnos en verano para así recibir al tercer bebé en primavera, con el buen tiempo, que la baja coincidiese con las vacaciones de verano de los otros dos molones y poder cuadrar todo sin tener que hacer demasiados malabares.

Lo teníamos todo preparado. Yo había empezado a tomar yodocefol unos meses antes (combinado de ácido fólico, yodo y vitamina B12) como aconsejan antes de buscar un embarazo. Por otro lado, contratamos un viaje para dos a mediados de julio, solos papimolón y servidora para buscar a ese bebote querido. Para asegurarme más todavía de dar en el clavo, me hice con unos test de ovulación. Esta vez sí, que sí, todo iba a salir según lo previsto.

Y de pronto, viene Dios y me dice “amos a ver, muchacha, ¿tú no te das cuenta que aquí tú no puedes hacer planes?”. Y después de mucho amor y un pequeño accidente a mediados de abril… ¡UPSHHHHHH!

Llegó la sorpresa. Porque os puedo asegurar que esto no nos lo esperábamos ni de broma.

Un lunes cualquiera, 24 de abril, volví a casa después de recoger a los niños del cole. Me sentía taaaaan cansada, más cansada que cualquier otro día… llevaba dos días de retraso y me mosqueé, claro está. Resulta que con los test de ovulación me regalaban 3 test de embarazo, así que, ni corta ni perezosa, cogí uno de los palitos y me hice la prueba. Esperé un par de minutos y nada, solo una rayita, “¡menos mal!” pensé. Pero en las instrucciones decía que mínimo había que esperar 10 minutos por si las moscas.

Hice la merienda a los niños y fui a coger el palito para tirarlo a la basura. De pronto me pareció intuir una segunda raya… “no puede ser”, pensé que mi cansancio me estaba haciendo ver rayas donde no las había. Pero volví a mirar, detenidamente y lo vi claro.

test_embarazo_1

En mi cabeza se repetía una frase que tenía muy clara:

“Hay falsos negativos pero no falsos positivos”

Empecé a gritar, como una loca… Presa de la emoción y los nervios no me pude contener y los niños se asustaron, claro está. Me agaché para decirle a niñamolona que mamá tenía un bebé en la barriga. Tan inocente como eso… pero amigas, si queréis discreción en este sentido, nunca, nunca, nunca os hagáis un test de embarazo delante de una niña de 4 años. El que avisa no es traidor.

Sonó la puerta, era mi madre. Yo estaba todavía en estado de shok. Se lo enseñé y me dijo “hija, yo aquí solo veo una raya, ya lo siento”.

Y dije, ok, quédate un ratito con los niños que me voy a hacer la compra y de paso compro otro test de embarazo de los que traen pantallita y solo les falta un luminoso para indicar el resultado.

Ya en el súper me llamó marido…

“A ver, ¿no tienes nada que decirme?”, “pero vamos a ver, esto es un negativo como una casa”, “anda, anda no te hagas ilusiones”…

Y yo con mi test de embarazo en la mano comprando kiwis, jajaja… Llegué a casa y lo primero que hice fue encerrarme en el baño. Estaba como un flan. Un pis rápido y a esperar…. A esperar…. A esperar…

 

 

Y de pronto, salió lo que yo esperaba “EMBARAZADA 1-2 SEMANAS”

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Yessss, salí del baño hinchada cual pavo que tiene razón. Le di la prueba a marido y su cara fue un poema. De la sorpresa a la emoción y, como en los anteriores embarazos, besazo de cine a su mujer y lagrimilla de rigor. Pero la sorpresa fue mayúscula cuando le dije nuestra fecha prevista de parto.

Amigo… 1 de enero de 2018….

¿QUÉ? Sí hijo, sí, nosotros, «los planificadores», salimos de cuentas a primeros de 2018. Crudo invierno, frío, virus malos que traen los mayores del cole, encima, con mis gestaciones de elefanta, mínimo se retrasará una semana… y con mi mala suerte, fijo que me nace en Reyes. Sí, mi pequeño/a tendrá que vivir su cumple en una fecha tan señalada como es la llegada de los Reyes Magos… entre regalos y regalos… ayyyysssss…

Pero lejos de lo superficial, estamos felices. Felices porque este molón va a llegar cuando le ha dado la gana a él y no cuando nosotros lo hemos querido. Viene pisando fuerte, ¿no os parece?

Y yo, a pesar de las náuseas, los mareos y las migrañas, estoy muy ilusionada, porque si ser madre de dos ya me ha parecido la repera, ser madre de tres va a ser una locura absolutamente apasionante.

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Así lo anunciábamos, con los hermanos mayores de protagonistas 🙂

Por cierto, al día siguiente de la prueba, al recoger a niñamolona del colegio, la profesora me dio la enhorabuena, niñamolona había contado ABSOLUTAMENTE toda la aventura del día anterior a todo el mundo que se cruzaba en su camino, profesoras, alumnos, padres… ¡con todo lujo de detalles! (cómo hice pipí en el palito y todo…) Jajaja… me quedé pálida, pero bueno, los niños son así de espontáneos. Ya sabéis, si queréis guardar los embarazos en secreto al principio, por prudencia o por la razón que sea, no compartáis la noticia con vuestros molones porque la emoción, como es lógico, les puede.

Si queréis seguir nuestras aventuras ya sabéis que os espero en instagram.

¡Besos y que tengáis un día muy molón!