La candidiasis llamó a mi puerta en mi primer embarazo, hace ya casi 5 años. Desde entonces, me ha acompañado sin pausa y sin prisa por irse, llegando a desesperarme profundamente. Evidentemente, lo primero que hice fue acudir a mi médico, quién me confirmó que se trataba de este hongo odioso y siempre me recetaba lo mismo: óvulos y pomada, se me pasaba y al mes siguiente, poco antes de que me bajara el periodo, volvía a salir. Así varias veces hasta que un día ya desistí y empecé a aprender a vivir con ello.

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Antes de contaros mi experiencia y evolución, quiero dejar claro que padecer candidiasis NO DEBE AVERGONZARNOS. Pero ni un poquito. Aquí me tenéis, hablando abiertamente del tema porque la cándida vive en los intestinos de todos nosotros, hombres y mujeres pero, en determinados momentos, puede revolucionarse y darnos la lata, incluso moverse por el cuerpo y provocar distintos problemas (picores, dolor, flujo anormal, pérdidas de memoria, cambios de humor, etc). Lo digo así en un lenguaje llano para que se entienda. En los embarazos es muy normal que aparezca por los distintos cambios hormonales que sufrimos ¡¿Qué culpa tendremos nosotras?! Encima que gestamos y horneamos con esfuerzo y dedicación a nuestros pequeños molones. Otros factores que favorecen su aparición son el consumo de antibióticos o padecer diabetes.

Al grano

Ya que por la medicina convencional no parecía tener remedio, acudí a una nutricionista naturópata que en su día me orientó sobre cómo llevar una dieta variada y saludable a pesar de mis intolerancias. En su día me comentó que tenía una terapia para controlar la candidiasis, pero en aquel entonces no me podía permitir seguir acudiendo a su consulta, así que lo fui dejando hasta hace unos meses.

El tratamiento

Principalmente, el tratamiento ha constado de unas sesiones con imanes aplicadas en cabina y, por otro lado, de una dieta muy estricta. De hecho puedo afirmar que la base fundamental para regular este tema es la ALIMENTACIÓN. Es muy dura pero al seguirla a raja tabla noté mejoría en menos de una semana.

Comparto con vosotras las pautas, dejando claro en primer lugar que ante cualquier patología debéis acudir siempre a un profesional de la medicina que os oriente y os trate. Yo no soy experta, ni nutricionista, solo comparto mi experiencia personal porque así me lo habéis pedido cuando os he comentado que venía sufriendo este problema.

LOS ALIMENTOS QUE MÁS LE GUSTAN A CÁNDIDA

Ella es feliz comiendo azúcar y levadura, principalmente, pero hay otros muchos alimentos que también le gustan un montón. Si dejamos de tomarlos una temporada es muy posible que consigamos mantenerla a raya.

ALIMENTOS PROHIBIDOS
  • Tomate
  • Azúcar
  • Lácteos (ninguno, aunque mucha gente os dirá lo contrario)
  • Vinagre y encurtidos (tipo aceitunas, pepinillos) * Puedes aliñar con limón *
  • Dulces, ni repostería
  • Salsas en restaurantes ni comida precocinada
  • Tampoco setas, champiñones, níscalos, etc.
  • Comida preparada o envasada
  • Fruta dulce (zumos tampoco)
  • Batata y zanahoria cocida (cruda la que quieras)
  • Gluten
  • Alcohol

ALIMENTOS BUENOS

  • Ajo
  • Limón (en zumo o para aliñar)
  • Aceite de coco
  • Verduras crucíferas (brócoli, las coles de Bruselas, rúcula, col y rábanos)
  • Jengibre
  • Canela

Como endulzante, podéis recurrir al azúcar de coco, ya que tiene un índice glucémico bajo, aún así hay que consumirlo con MODERACIÓN.

Yo tenía planteados 3 modelos de desayuno, comida y cena.
Desayuno
1) Café con leche de arroz (sin azúcar), avena sin gluten con canela y arándanos que van muy bien (yo lo preparo en leche de arroz también)
2) Pan de trigo sarraceno con aguacate, semillas y aceite (ese pan solo lo he encontrado en herbolarios y necesita pasar por la tostadora porque si no es como cartón)
3) Huevos revueltos con perejil, aguacate, semillas y aceite (yo uso semillas de sésamo)
También se pueden hacer tortitas de avena, hay muchas recetas en internet pero es importante que la avena sea sin gluten y yo no encontré harina, solo copos, así que nunca hice tortitas, pero podéis triturar la avena con un procesador de alimentos y probar.
Comida
1) Consomé (yo compro aneto que no lleva gluten) + Pasta de espelta con verduras + infusión
2) Consomé + carne roja poco hecha con ensalada + infusión
3) Consomé + ensalada de atún y huevo + infusión
Cena
1) Consomé + pescado blanco con verduras
2) Consome, almejas o sepia o pulpo con verduras
3) Consomé + quinoa con verduras
No consiste en pasar hambre, se pueden repetir desayunos entre horas, por ejemplo. A mí no me dejaba tomar legumbres, ni frutos secos hasta ahora que ya lo tengo controlado. Principalmente tienen que ser alimentos alcalinos y no ácidos (hay listas en internet).
Es un rollo pero a mí me ha funcionado.
Además, en ayunas tenía que tomar unos comprimidos probióticos para ayudar al mantenimiento de la flora intestinal (yo las tomaba por la mañana en ayunas con zumo de medio limón en agua tibia, que va muy bien porque el limón es alcalinizante). Pero, lo dicho, para suministrar cualquier medicamento o complemento alimenticio es necesario que ACUDÁIS A UN PROFESIONAL.
Y, aunque yo ahora la tenga controlada, por lo que me han dicho, siempre tendré tendencia. Por eso, aunque ahora voy comiendo de todo, intento no abusar del azúcar, etc. No es una dieta para seguirla siempre, en total yo estuve un mes con ella y poco a poco he ido introduciendo más alimentos a mi dieta.
Otras recomendaciones
Otra cosa importante es utilizar jabones específicos para la zona íntima que no se carguen nuestras «bacterias buenas», preguntad en vuestra farmacia acerca de qué productos os pueden ir bien para la zona íntima en este caso. De hecho lo recomendable sería no lavar en exceso la zona, pero es inevitable darse una duchita diaria, así que con un buen jabón respetuoso, no tendréis problema. Y lavaos con vuestras propias manos, evitando esponjas que pueden irritar la zona, ni pasar la toalla con fuerza, hay que tratar la zona con delicadeza. También recomiendan evitar el uso de salvaslip que puedan mantener la zona húmeda y no ventilada, así como ropa demasiado apretada, como tangas, etc. Y recordad que es preferible usar ropa interior de algodón.
Espero que mi experiencia os haya servido, sobre todo para ver algo de luz al final del túnel. Es un tema que todas las que lo hemos sufrido, o lo sufrimos, sabemos lo desesperante que puede llegar a ser. Si habéis tenido otras experiencias que también os han ayudado a regular este problema, sentíos libres de dejar vuestro comentario aquí abajo y compartirlo con el resto de mujeres molonas (madres o no), será muy de agradecer contar con más herramientas para atajar a la maldita Cándida.

¡Feliz día! y recordad que os espero en InstagramTwitter y en Facebook.