Siempre defenderé que el uso de las redes sociales bien entendido está haciendo mucho bien entre madres que, como yo, queremos conectar, compartir, ayudarnos unas a otras, etc. Es, desde luego, una comunidad que hace piña y en la que una se siente a gusto y apoyada.

Pero, como en todo, existen excepciones que sacan a relucir el lado más feo, más oscuro y menos molón de las personas. Cuando me convertí en madre me di cuenta de la cantidad de gente que opina, critica y da lecciones. Yo he aprendido a vivir con ello, a entender que en el 99 % de los casos los hacen por intentar ayudar, por eso escucho, analizo, me quedo con lo que considero que es mejor y lo que no me gusta lo ignoro y punto. Me he dado cuenta de que discutir con determinadas personas no lleva a ningún lado y supone una pérdida de tiempo.

Hace poco ha vuelto a saltar la polémica -y es que no es la primera vez- con una mami reciente y conocida cantante que compartió en sus redes sociales una foto contando que salía a cenar con su marido 6 días después de haber sido madre.

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Foto: instagram @soraya82

Cuando compartimos con mucha gente nuestro día a día o pequeños momentos como ese, lo normal es que la audiencia comente y de su opinión. Pero determinados comentarios están absolutamente fuera de lugar. Tachar a Soraya de mala madre por dejar a su bebé recién nacido unas horas con los abuelos, para salir a cenar (o a lo que le dé la gana) es un acto tan libre, como quedarse en casa y no salir en un año. Cada una que haga lo que quiera y lo que considere mejor para ella y para su familia.

Me podrán decir mil cosas sobre el apego, la lactancia, etc, etc, etc… pero lo que de verdad cuenta es la experiencia que cada una vive de puertas para dentro, porque juzgar sin conocer lo que hay detrás, es cuanto menos un atrevimiento. En estos años de bloguera maternal, si de algo me he dado cuenta es de que existen tantos tipos de madres como de personas y a ponerme en el lugar del otro y empatizar. Ejercicio, por cierto, saludable donde los haya en cualquier parcela de la vida.

En el caso de Soraya, no me ha sido nada difícil ponerme en su lugar y en los supuestos que ella, como madre, pueda estar experimentando. Ya sabéis que yo disfruté de una lactancia maravillosa con mi primera hija, pero con mi segundo la cosa se fue al garete antes de lo que me hubiera gustado (y no por falta de información, ni por falta de paciencia, ni bla, bla, bla… que os conozco y alguna va a saltarme de nuevo con lo mismo) porque otro de los errores que comenten “las expertas”, es hacer juicios de valor sin tacto y sin pararse a pensar las circunstancias por las que pueda estar pasando esa madre.

A mí, en ninguno de mis postpartos se me hubiera ocurrido irme de cena, pero chicas, honestamente, porque no tenía el cuerpo para saraos y porque tampoco me hubiera apetecido. Pero, quizás, si hubiera visto cómo la lactancia materna se me hacía imposible, cómo una depresión postparto hubiera empezado a amenazar con hacer acto de presencia, pues oye, quizás salir a cenar y desconectar un rato con mi marido sí hubiese sido una gran idea. Insisto, aunque parezca repetitiva, intentemos no juzgar sin tener datos suficientes para hacerlo, intentemos comprendernos unas a otras, intentemos ayudarnos y no atacarnos.

No sé si ese es el caso, hablo de un supuesto, yo no me he metido en casa de Soraya (ni ganas de meterme en la vida de nadie), tampoco la conozco, quede claro, pero lo que le ha ocurrido a ella lo sufren cada día un sinfín de madres, dentro y fuera de las redes sociales.

Soraya (o cualquier madre en una situación similar que me esté leyendo): hazme caso, te van a criticar igual, hagas lo que hagas. Si das el pecho porque das el pecho, si no lo das porque no lo das (he sufrido ambos casos)… bienvenida a la maternidad, con sus luces y con sus sombras. En este camino encontrarás gente que opina como tú, gente que opina distinto pero que te dice las cosas con respeto, otras que te harán pupa aunque no fuera su intención y, lo que no puede faltar, gente envidiosa, que se envenena con solo morderse la lengua. Pero recuerda que no ofende quien quiere, sino quien puede y que más sufre el que odia que el que es odiado.

Y para terminar, solo te digo una cosa “haz lo que te dé la gana” y disfruta de tu bebé, de tu marido y de tu vida, que para eso es tuya y de nadie más.

¡Que tengáis un día muy molón! ya sabéis que os espero en Facebook, twitter y, sobre todo, en instagram 😀