Me contuve cuando leí toda la polémica que suscitó aquella escritora que hablaba de su arrepentimiento tras haber sido madre. Conté hasta 10 y dije “mejor me voy a callar”. Pero vuelve a salir a la palestra este mismo tema gracias a una conocida periodista que ha asegurado que tener hijos te “quita calidad de vida”. Es su opinión y, como tal, he de respetarla pero oye, de la misma forma que ella opina y hace caja con un libro que promociona a golpe de escándalo, yo voy a usar mi humilde blog para contar mi punto de vista.

La maternidad no es de color de rosa, como nada en este mundo. Ser soltera tiene sus cosas positivas y también sus cosas negativas; compartir tu vida con alguien más de lo mismo, tiene cosas estupendas y otras menos buenas. En la vida NO HAY NADA QUE SEA EN SU TOTALIDAD DE COLOR DE ROSA. Bienvenidos al mundo real.

Dicho esto, en cuando a la maternidad se refiere, yo tengo que decir bien alto que a mí no solo me compensa, sino que, además, puedo asegurar que está siendo la época más feliz de mi vida, con mucha diferencia. Pero, claro está, y como siempre digo, cada embarazo, cada madre y cada padre, cada parto, cada bebé… es un mundo y no todos vivimos esta experiencia igual. A mí me hace feliz y a la madre de al lado puede que no.

¿Uno se puede arrepentir de ser madre/padre?

Aunque yo no lo concibo, la respuesta es “eso parece, visto lo visto” pero, curiosamente, y es lo que más me llama la atención, la mayoría coinciden en algo: esto de la maternidad tampoco les llamaba demasiado la atención, los niños les molestaban de antes, incluso sus sobrinos, para un ratito bien pero luego que se vayan con sus padres… dicho lo cual, el problema puede que sea que no todas las mujeres están hechas para esto (aunque biológicamente lo estén, su personalidad y su forma de ser no va con esto y punto).

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Entonces, ¿qué clase de irresponsabilidad lleva a estas personas a buscar un bebé? Pero
buscarlo de verdad, porque para más “inri” los casos de los que hablo encima han tenido que someterse a tratamientos de fertilidad para quedarse en estado. No amiga moderna, la vida no te lleva, la vida no te obliga, la vida no te pone una pistola en la cabeza al grito de “se te va a pasar el arroz, es ahora o nunca”. Traer una vida al mundo es algo para toda la vida. Elige tú, que ya eres mayorcita, y elige NO SER MADRE. Disfruta de tu novio/marido/chico o de tu soltería, entra y sal de casa sin dar explicaciones, organízate un viaje de un mes por un lugar recóndito del mundo y sin mirar atrás, tómate un coctel o dos o tres después del trabajo, levántate a las 12 de la mañana un sábado y haz con tu vida lo que te dé la gana, porque es tu vida, solo tuya y de nadie más.

Pero no seas madre, no digas “upshhhh… ahora me toca apechugar”…

Y ya no pensando en ella, pensando en sus hijos lanzo la siguiente pregunta:

¿Cómo te sentirías si tu madre dijera que se arrepiente de haberte tenido?

 

Reflexión final, mi opinión personal

Me produce una tremenda lástima e incluso cierto miedo, la dirección que está tomando nuestra sociedad. Una sociedad cada día más vacía, más perdida y más “light”. Una sociedad que hace creer que vamos a ser más felices cuánto más tengamos, cuánto más aparentemos, una sociedad que vive de prisa, que todo lo quiere para ya y sin esperar. Y en ese concepto de vida no tiene cabida ni el sacrificio, ni el esfuerzo.

Yo mientras seguiré disfrutando de ser madre, porque lo mío, lo que os enseño en instagram NO ES POSTUREO, es mi realidad. Con sus días buenos, malos, con sus dificultades, logros y sueños.

Seguiré ocupando mis tardes en vigilar que mi hijo no se parta la crisma cuando se sube al sillón a saltar, en lugar de estar leyendo un libro en silencio.

Seguiré dando de merendar a mis niños mientras canto las canciones de la granja (todo hits en Villa Molona, dicho sea de paso), en lugar de tomarme una tarta de zanahoria con un té en una cafetería de moda con amigas.

Seguiré observando a mis hijos partirse de risa en la bañera y empapándome de los pies a la cabeza, en lugar de darme un baño con sales y el ipad con mi serie favorita.

Seguiré peleando para que se terminen la cena en lugar de prepararme un menú elaborado para disfrutarlo antes de sentarme en el sillón después de un día de duro trabajo.

Seguiré muriendo de amor cuando les canto una nana o les cuento un cuento para que se duerman y sacando infinita paciencia cuando les cueste conciliar el sueño, en lugar de repasarme la manicura.

Seguiré desvelándome si están malitos, madrugando los fines de semana, en lugar de dormir 8 horas del tirón.

Porque la maternidad sí está hecha para mí, por eso decidí de ser madre. Porque me llena infinitamente más dar que recibir, porque ver cómo crecen, cómo aprenden, cómo avanzan y lo felices que son, es absolutamente lo más maravilloso que me ha dado la vida. Y porque esta etapa no va a durar siempre y la aprovecho porque cuando sean mayores volarán del nido y no quiero arrepentirme de no haber disfrutado de ellos, aún cuando falta el sueño y a veces la paciencia llega a su límite.

Antes de despedirme, os recuerdo que este blog ha sido nominado a los Premios de Madresfera, si quieres apoyar nuestra candidatura puedes hacerlo votando en este enlace:  http://bit.ly/MolayVota solo os llevará 1 minuto.

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