Vais a perdonarme que haya estado tan desaparecida pero es que, entre unas cosas y otras, no he parado. La vuelta del viaje a Minnesota fue pelín descolocante por los cambios de horarios y como eran mis últimas semanas de baja he preferido dedicar más tiempo a los niños. Precisamente esta entrada está programada para que se publique el mismo día que vuelvo al tajo; sí, queridas mías, se acabó lo que se daba y, aunque me da penina, estoy tranquila porque se queda en las mejores manos: con los abuelos molones. Además yo necesito tener horarios y rutinas, soy lo más parecido a un niño pequeño en ese sentido, y durante la baja me he organizado fatal. Agradeceré leer mensajes de apoyo porque seguro que alguna lagrimita cae, ¿para qué negarlo?, pero podéis estar tranquilas porque afronto la vuelta con ilusión. Dicho lo cual, hoy os presento un resumen de nuestras vacaciones de Navidad en familia.

Lo de «blanca» Navidad casi que mejor lo pongo entre comillas porque, aunque en Minnesota nieva que da gusto y hace un frío que pela (nivel: estalactita en la vela del moquillo), este año contra todo pronóstico el frío de verdad se resistía a llegar. Solo muy al final nevó como Dios manda y menos mal porque a niñamolona no parábamos de decirle semanas antes «vamos a ir a un lugar con mucha nieve». Cuando llegamos no hacía más que preguntar «¿y la nieve dónde está?». ¡Pobre mía! pero bueno, aunque tarde, la nieve llegó y se lo pasó genial.

No voy a hablar de este viaje como enfoqué el de Formentera, donde os recomendaba sitios chulos para visitar, no. Aunque Minnesota es un Estado increíble, se le conoce como «El Estado de los 10.000 lagos», no es el típico sitio al que vas para hacer turismo. Yo viajo a Minnesota para ver a mi familia americana, es decir, la familia con la que viví durante un año cuando tenía 16. Así que ha sido viaje para reencontrarnos con ellos, presentar a niñomolón, conocer a mi nuevo sobrino Liam, en definitiva, para disfrutar en familia de las tradiciones navideñas de la América profunda (no os penséis que esto es como Nueva York, Los Ángeles o Miami).

 

Aunque mi madre americana, Alice, había decorado la casa de arriba a abajo antes de que llegáramos, dejó los adornos del árbol sin colocar para que niñamolona pudiera ponerlos con nuestra ayuda. Es tradición y la verdad es que me hizo muchísima ilusión ver a Claudia tan concentrada colocándolo todo. Otra de las tradiciones con las que hemos cumplido es con cocinar galletas para Santa, sí, a Santa le gustan más caseritas. Y para que veáis cómo son los niños, el día que fuimos a Macy´s a conocer a Santa en persona, cuando estábamos a punto de llegar niñamolona dijo «¡Anda!, ¡se nos han olvidado las galletas de Santa!», jaja, la pobre, no sabéis qué disgusto tenía, pero le explicamos que las galletas son para la noche que viene a casa a traer los regalos, que ese día tiene mucho trabajo y las necesita para coger fuerzas.

Conocer a Santa fue la pera, no sabéis lo majo que era, ¡que te daban ganas de achucharle! y, aunque no hablara nuestro idioma, niñamolona sabía que lo entendía todo y que podía pedirle lo que quería sin problemas.

Por otro lado, hemos aprovechado para hacer algunas compras, no muchas porque el vuelo cuesta lo suyo y luego teníamos que volver sin pasarnos de peso en las maletas, pero hay una parada obligatoria para mí  que es a Victoria Secret, soy muy fan. Y es que el tema de comprar ropa en Minnesota sale muy bien porque no lleva impuestos y, además, con el cambio del euro al dólar, aunque ya no es mucha diferencia, nos sigue saliendo todo más barato. De hecho Minnesota cuenta con uno de los centros comerciales más grandes de Estados Unidos, el famoso «Mall of América», con decir que tiene un parque de atracciones en su interior os lo digo todo. En esta ocasión no lo hemos pisado porque en Navidades aquello se pone que es una locura y con los dos molones hubiera sido demasiado.

 

La casa donde vive mi familia americana está en un pueblo a una hora de la capital (que es Saint Paul, no Minneapolis, aunque están pegadas la una a la otra) y está situada frente a un lago. Con el frío el lago, que no es pequeño, se congela por completo y puedes atravesarlo caminando e incluso hacer un agujero y pescar (cuando digo agujero no es un agujerito, hay máquinas específicas para perforar el hielo y se suelen poner en tiendas de campaña acondicionadas).

casa

lago

Minnesota puede alcanzar los -20 grados por eso en la ciudad los edificios están unidos por pasarelas cubiertas con el fin de que no tengas que salir fuera, de hecho las calles están señalizadas por dentro de los edificios, es realmente curioso. Cuando dijimos que nos íbamos a pasar allí las Navidades nuestras familias solo pensaban en el frío que íbamos a pasar, sobre todo los niños, pero os aseguro que se pasa más frío en España con eso de que salimos más a la calle que allí; os puedo decir que la temperatura de la casa es bastante mejor que la de mi casa en España, que con eso de que la calefacción allí está tirada de precio casi puedes ir en manga corta.

puente

Una de las cosas que más me gustan de la Navidad allí es lo bonitas que decoran las fachadas de las casas, con un montón de luces. Por eso más de una noche cogíamos el coche y nos íbamos a visitar los vecindarios aledaños para que niñamolona pudiera verlo, cada vez que veía una casa decorada decía «Mira mamá, allí es Navidad» jajaja… tan en serio se toman este tema decorativo que existe una casa en la zona donde yo vivía donde las luces de Navidad estaban coordinadas con una emisora de radio; aparcas en la puerta, pones la dial que indican en un cartel y ahí tienes el espectáculo. Es muy molón. Os dejo vídeo que he encontrado en youtube para que lo veáis.

Bueno y como siempre que vamos, los Patton, mi familia postiza, nos han acogido con todo el cariño del mundo. Claudia estaba feliz con su abuelo Bill y su abuela Alice y, aunque no se ha arrancado a hablar demasiado, entendía prácticamente todo lo que le decían. El día de Nochebuena vinieron mis hermanos con sus hijos y la verdad es que lo pasamos fenomenal todos juntos. Al día siguiente, que era cuando llegaba Santa, yo estaba de los nervios, deseando ver la cara de niñamolona pero, como ya os conté por instagram, decidió levantarse e ir al salón ella sola y me lo perdí (de ahí mi obsesión por hacer guardia el día de Reyes, jajaja…).

Como anécdota os diré que casi nos quedamos allí por mi culpa. Solo a mi se me puede perder el pasaporte, ¿verdad? no sabéis qué mal rato pasé hasta que dimos con él (estaba en el bolso de mi cuñada que me lo guardó una semana antes estando de compras juntas y se nos olvidó a las dos). ¡Menos mal que apareció! porque para colmo habían cerrado el consulado en Minneapolis y el más cercano estaba en Chicago (a 6 horas en coche). Y como guinda del pastel venía de camino un tormentón de esos que te dejan aislado, así que la podría haber liado parda, parda. Gracias marido por ser previsor y percatarte con tiempo suficiente de que mi pasaporte no estaba y, sobre todo, gracias por no pedirme el divorcio después de este sustazo.

Aquí os dejo algunas fotitos más de nuestro viaje:

De los vuelos ya os hablaré en profundidad en otro post porque sé que muchas vais a viajar con vuestros molones y queréis que os cuente mi experiencia, solo puedo adelantar que los 4 vuelos (2 de ida y 2 de vuelta) fueron de maravilla; los niños genial y nosotros muy entretenidos, viajando sola se me hacía eterno, sin embargo con los niños se hace bastante más ameno (desde mi punto de vista, claro está y teniendo en cuenta que no han llorado nada, nada, nada). Lo dicho, pronto publicaré una entrada con este tema.

Espero que hayáis pasado unas felices Navidades y que hayáis empezado 2016 con muy buen pie, por mi parte creo que este va a ser un año muy bueno. Además terminé 2015 con una nominación a los Premios de Madresfera, si queréis apoyar nuestra candidatura podéis hacerlo hasta el 18 de enero en este enlace, solo lleva un minuto y yo os estaré eternamente agradecida 😀

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