Efectivamente amigas mías, el biberón ha llegado a Villa Molona y lo ha hecho un poco en contra de mi voluntad. Y que nadie se confunda, por favor, yo no considero que dar el biberón sea malo, ni mucho menos. Hoy os cuento mi experiencia porque creo que puede ayudar a muchas mamis molonas que, como yo, hemos querido apostar por la lactancia materna exclusiva y al final hemos tenido que tirar de suplemento para complementarla.

niñomolon1Niñomolón nació pequeñito, eso ya lo sabéis, pero a mí jamás me han importado los percentiles. Considero que cada niño tiene su ritmo y mientras él estuviera feliz, tuviera buen color, estuviera activo y ganando peso poquito a poco, estaba todo bajo control. Pero el viernes pasado teníamos que ir a ponerle las vacunas correspondientes a los dos meses y ¡tachán! la enfermera notó que niñomolón no tenía buen color y que tenía un brillo distinto en los ojos, así que llamó a mi pediatra.

– Tú no lo notas porque le ves a diario, es normal- me dijo tras ver mi cara de no dar crédito.

Y es que me quedé francamente sorprendida. El niño seguía comiendo igual que siempre, a demanda y sin restricciones. Come cuando quiere, nunca pasa más de 3 horas ni de broma sin estar pegado a su amada teta; otras veces usa el pecho para relajarse, otras para jugar, a veces para dormir, vamos que, aunque controlar que está comiendo es pelín complicado, yo estaba tranquila.

Mi pediatra, que siempre me apoya con el tema de la lactancia materna exclusiva, me dijo que algo no iba bien y que, de seguir así, el niño podía deshidratarse. Me preguntó si estaba disgustada por algo o si hacía mucha actividad, etc. luego estuvieron más de 30 min viendo cómo mamaba.

mamando

Yo sigo haciendo lo mismo de siempre, así que no sabemos si es que yo produzco menos leche o que niñomolón está más vaguete. Desde luego lo que no pasa es que se ponga a llorar desconsolado de hambre, por eso me chocaba bastante… pero su salud es lo primero.

Conclusión, la lactancia mixta ha llegado a casa y, aunque a mí me encanta dar el pecho y lo seguiré haciendo, no ha supuesto ningún drama darle suplemento. El niño en solo un día de bibe recuperó color y eso nos hace estar mucho más tranquilos. Por eso quiero dejar claro que:

  • No me siento peor madre, todo lo contrario, hemos hecho (marido y yo) lo que teníamos que hacer por el bien de nuestro pequeño heredero.
  • No siento que mi lactancia materna haya fracasado, para nada, solo estamos necesitado un poquito de ayuda 😉
  • No tengo tiempo de dar vueltas absurdas a la cabeza, creo que el debate sobra. Lo fundamental, insisto, es que el niño esté sano.

Lo que me llama la atención es esa presión social que existe entorno a la maternidad. Si una opta por dar el biberón desde el primer día se le critica; si otra decide dar pecho exclusivamente también se le critica; si una decide darle de las dos cosas también es motivo de crítica. Yo, porque soy como soy y os aseguro que paso, pero cualquier madre un poco tocada hormonalmente o que se sienta insegura, puede sentirse mal, pero que muy mal. Y cuando una tiene que cuidar de un ser pequeñito e indefenso lo que menos necesita es cargar con un peso extra de estrés.

«¿A quién le importa lo que yo haga?, ¿a quién le importa lo que yo diga?»

Y es que a veces no es lo que se dice, sino cómo se dice. Así que lo importante antes de dar un consejo es pararse a pensar cómo transmitir el mensaje sin ofender, sin presionar… incluso plantearse, ¿acaso me ha pedido opinión?

Han sido muchísimos los mensajes que he recibido tanto públicamente en instagram, como por privado, y no sabéis lo mucho que lo he agradecido. Como ya os he comentado, mi empeño por dar el pecho no es otra cosa que un acto mitad egoísta, porque disfruto muchísimo con la lactancia materna y me resulta comodísimo, y mitad generoso, porque sé que además es muy bueno para él. Pero, como muchas decís, una no es ni mejor, ni peor madre por dar teta o biberón. Como siempre, aquí manda nuestro instinto y cada madre es un mundo, cada bebé es otro mundo, cada embarazo es distinto, cada parto diferente y cada lactancia toma un camino u otro dependiendo de muchos factores.

LA DECISIÓN ES NUESTRA, DE NADIE MÁS.

No hay que torturarse, ni pegarse cabezazos contra una pared; lo más importante para nuestros bebés es tener a una madre que esté al 100%, feliz, tranquila, que tenga y transmita paz; eso es lo que marca la diferencia entre disfrutar o no de la maternidad porque, señoras, ser madre mola, si nosotras estamos felices nuestros molones también lo estarán. Y, si por lo que sea tienes dudas y tú instinto se ha ido a dar una vuelta y no contesta al móvil, no lo olvides: pide ayuda y orientación a quién de verdad sabe: tu matrona, pediatra, asesora de lactancia, etc. ¡están ahí para ayudarte!

bibe

Para las que me preguntáis qué bibe usamos, este es su favorito, el de medela no le gusta y el de avent de Philips lo tolera insistiendo un poco.

Os dejo que por aquí reclaman un mixto: de primero pechumen rico, rico y de postre bibe. «En la variedad está el gusto» jajaja…

¡Un besazo y gracias por estar ahí!

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