Antes de convertirnos en padres molones, nuestra idea preconcebida de la maternidad y la paternidad es radicalmente, o por lo menos parcialmente, distinta a la realidad. Es entonces cuando descubrimos todo un mundo nuevo. He aquí una recopilación de 10 cosas que solo sabrás si eres madre o padre:

  1. El sacamocos existe, no es una broma macabra. La primera vez que me topé con uno me vi incapaz de usarlo, le dejé el poder al padremolón. Ascazo. Sin embargo, al ver que no había peligro de que los fluidos llegaran a mi boca, me animé y oye, hasta engancha. Aunque hay un momento en el que parece que le va a salir el cerebro por la nariz, hay que reconocer que es mano de santo y un alivio para sus pequeñas naricitas.
  2. Peppa Pig es fea pero mola mucho. Sí, estos dibujos infantiles son de lo mejorcito que hay en el panorama del entretenimiento. Reconozco que primero la juzgue sin conocerla, no podía creerme unos dibujos tan mal hechos, estéticamente hablando, y ahora me arrepiento. Soy fan de Peppa.
  3. Cubrir el colchón con una sábana impermeable es vital para la existencia. Solo los padres sabemos que no hacerlo es vivir al límite.
  4. Cuando uno se convierte en padre pierde la capacidad de ser escrupuloso. Ejemplo práctico: niñamolona procede a vomitar en su cama, por tercera vez esa semana. Lejos de apartarme ante el chorro a propulsión, tipo niña del exorcista, me enfrento a él e incluso pongo mis manos para coger al vuelo «el espectáculo» (como si fuera a evitar así que se manche la cama).
  5. Descubres que las cacas explosivas existen, son una realidad y para nada una exageración; así como solo los padres de hijos varones sabemos que los pitos los carga el diablo y que tu bebé aprovechará cualquier cambio de pañal para rociarte con su pis. Es así.
  6. Uno descubre cuando es padre lo increíble que resulta que de un ser tan pequeño puedan salir tantos decibelios, por no hablar de flatulencias nivel camionero. (Lo de niñomolón es flipante).
  7. La cantidad de mierda que puede acumular un niño en las uñas es directamente proporcional a su capacidad de crecer sin control. Oye, que te descuidas y en una semana parecen Eduardo Manostijeras y ojo, porque podrían cortar hasta un melón al vuelo.
  8. Al convertirnos en padres, una vena artística se apodera de nosotros: seremos capaces de pintar, cantar, hacer de ventrílocuos e incluso improvisar coreografías. Si te lo llegan a decir hace unos añitos no te lo hubieras creído.
  9. Tendrás una constante sensación de ser una mala madre/ mal padre cuando se caiga, cuando lleve 2 horas con caca y no le hayas cambiado, cuando le des de cenar salchichas por tercer día consecutivo, etc…
  10. Desde el embarazo descubres que un lamparón forma parte de tu look y lo seguirá siendo una temporadita larga. Restos de mocos, miguitas pegadas en el jersey, un poco de potito, alguna baba con sustancia… es un «must».

Y ¿qué decir tiene cuando te conviertes en madre de 2?, pues es el doble de todo, (doble de felicidad incluida).

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¡Que tengáis un día muy molón!

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