Cualquier cambio, por pequeño que sea, afecta a nuestros molones. Si algo he aprendido en mis 2 años y 5 meses de aventura maternal es que la rutina es gloria y que los niños necesitan sentirse seguros, saber lo que va a pasar después, por ejemplo: después del baño va el biberón, después un cuento y luego a dormir.

Ahora bien, a niñamolona se le ha acumulado el trabajo: un verano NonStop de un lado para otro; casi dos meses en casa de los abuelos; no horarios, no rules; y una madre cada día con la barriga más gorda anunciando que muy pronto llegará un nuevo miembro a la familia. En fin, si ya tenía bastante descontrol de la situación, os podéis imaginar cómo sería con la llegada de «Aloncho».

Previos

Como un mes antes de la llegada de su hermano, niñamolona empezó a tener alguna que otra rabieta. Un día en concreto se hizo pis encima 3 veces, cuando llevaba 8 meses controlando esfínteres sin escapes. Eso sí, le pasó ese día en concreto y un par de veces más y nunca más. Luego leí que era normal antes de la llegada de un bebé, así que decidí tomármelo con tranquilidad y con infinita comprensión.

Y llegó el hermanito

Se acabaron las vacaciones y tuvimos que volver a casa. Así que el día antes de la inducción la dejamos en casa de mis suegros. Más mareo para la pobre. Ella se queda siempre encantada con sus abuelos pero tanto cambio de aires la tenía un poco desconcertada, sobre todo cuando le dijimos que papá y mamá se iban a buscar al bebé y no entendía que no fuéramos a dormir a casa. Eso sí, la visita en el hospital fue muy emotiva. Decidimos que pasara ella sola con su padre para conocer a su hermano en un ambiente tranquilo. Estaba emocionada, lo miraba con una ternura que hasta a mí me sorprendió. Se subió conmigo a la cama para verle, acariciarle, decirle cositas. Luego pudo cogerlo con ayuda de su padre en el sillón y estaba encantada. Esos dos días en casa de los abuelos estuvo bastante guerrera.

Ya en casa

El día que volvimos a casa fue un día de relax mental para todos. Por fin, después de tanto tiempo, volvíamos a hermanosnuestra casa, nuestras rutinas y además, con el aliciente de ser 4 por primera vez. ¿Cómo ha reaccionado a este cambio? para mi sorpresa, con niñomolón se desvive, le encanta, le adora, le quiere muchísimo. Lo primero que hace cuando se levanta es ir a verle, lo último que hace antes de ir a dormir es darle un beso. Nuestra prioridad ha sido que participe en las tareas que implica un recién nacido: me ayuda a cambiar pañales, me avisa cuando llora para que le ponga en el pecho, colabora a la hora de bañarle, etc. vamos que hemos hecho lo posible para que se sienta importante, protagonista y para nada desplazada.

Pero, tal y como empecé el post, los cambios son difíciles para ellos, así que las rabietas han sido habituales sobre todo la primera semana. Ahora bien, no sé si ha sido coincidencia pero ha sido empezar la guarde y todo ha ido a mejor. En total han pasado 2 semanas de adaptación y este ha sido el proceso:

  • Primeros días, todavía sin guardería, con rabietas constantes, sobre todo a la hora de vestirse. Según ella todo le hace daño y le está pequeño. Una lucha porque, si fuera por ella, iría en paños menores.
  • Segunda semana, las rabietas han ido a menos, alguna mañana ha dicho que no quería ir a la guarde, que se quería quedar en casa viendo la tv y durmiendo (nos ha fastidiado, jajaja) pero es llegar allí y tan contenta.

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Conclusión: con niñomolón como tal está encantada, pero sí es cierto que la hemos notado sensible con nosotros durante 2 semanas. Ahora la verdad es que todo ha vuelto a la normalidad. Si hay algo que noto es que paso más tiempo con ella que antes, a pesar de que la lactancia me tiene muy ocupada, ahora intento sacar más ratos para pintar con ella, jugar y leerle el cuento antes de que se duerma (tarea que es muy de su padre). Porque si hay alguien en casa que pasa más tiempo con el bebé soy yo, así que mi instinto me dice que tengo que compensarlo de alguna manera.

También os digo que cero dramas. Tampoco está siendo para tanto, pero sí es cierto que nos tiene acostumbrados a un comportamiento ejemplar porque siempre ha sido una niña muy fácil para todo. Seguí los consejos de llevar un regalito al hospital y decirle que se lo había traído su hermanito y la verdad es que ni fu, ni fa, no le ha hecho mucho caso porque el bebé es infinitamente más divertido, jaja…

Yo no soy experta en psicología infantil pero intento usar el sentido común. Si a casi todos nos cuesta afrontar los cambios, ¿cómo no les va a costar a ellos? es lo normal, con la diferencia que nosotros sí podemos expresar lo que sentimos y ellos no. Así que si estás a punto de ser bimadre te recomiendo que actúes con naturalidad, que no pierdas los nervios, que seas comprensiva con tu hijo mayor, que evites el «no hagas esto, no le toques así,…» y lo cambies por un «¿me ayudas a cambiarle el pañal?; cógele con cuidado; al bebé le gusta más que le acaricies más suavemente, etc.». ¡El lenguaje positivo funciona muy bien!

¡Ah! y una última cosa, intentará por todos los medios meterle el dedo en el ojo, jajaja… ¿qué tendrán los ojos que resultan súper tentadores para nuestros molones?, nosotros le decimos que si le toca el ojo le hace pupa y para, pero a la siguiente ya se le ha olvidado y hay que recordárselo.

En breve publicaré un post con consejos muy buenos -eso sí, de la mano de una experta- para prevenir los celos entre hermanos.

Hasta la siguiente entrada os recuerdo que podéis encontrarnos en InstagramFacebook y Twitter.