Queridas mías,

Yo sé que hacéis vuestro trabajo, no os culpo, ¿quién soy yo para juzgar vuestra labor? pero, últimamente, estáis poniendo mi paciencia a límites insospechados. Pero hoy os escribo, no pensando en mí, sino en toda la gente que sufre a mi alrededor, que viven con miedo a dirigirme la palabra, que están a punto de pedir una orden de alejamiento, que tienen que vivir guardando distancia de seguridad…

¿Por qué me hacéis saltar a la mínima?

¿Por qué me hacéis llorar cual niña pequeña?

¿Por qué me hacéis sentir miserablemente deforme?

¿Por qué?, ¡señor!, ¿por qué?

¿Que no os parece suficiente que pese 15 kilos más?, ¿que tenga que descansar un mínimo de 15 minutos cada vez que me ducho?, ¿que tenga que levantarme cada hora y media a hacer pis por la noche? …(¡para cuatro gotas de mierda!)

¿Que no os parece suficiente que viva con continuos sofocos?, ¿que los calambres provocados por la ciática o los tirones de ingle me hagan gritar de dolor en cualquier sitio, incluso delante de desconocidos que acuden alertados a mi ayuda? con la vergüenza que me da… ¿No os dais cuenta de que ya es suficientemente humillante?

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Hormonas mías, que me acompañáis en este camino… ¿no tendréis algún tipo de enchufe con el que activa el mecanismo del parto?, estoy haciendo absolutamente todo lo que me dicen para provocarlo de forma natural:

  • Subo y bajo escaleras, que de parto no sé si me pondré, pero se me va a quedar un culito bien majo
  • Camino como si estuviera haciendo el Camino de Santiago, con limitaciones obvias pero ahí voy
  • ¡Hasta le doy al picante como en mi vida! (en lo gastronómico y en lo que no es gastronómico)

Y aquí me tenéis, «como una rosa», sin la cara desfigurada, sin los labios hinchados… ¡¡¡SIN CARA DE PARTURIENTA!!!, ¡hombre ya!

¿Qué más queréis de mi?, ¿que no podéis darme un chute de alegría y hacer de mí, al fin, una embarazada romántica?, ¿por qué no me dejáis aprovechar mis últimos «días» antes de convertirme en bimadre y preparáis un fiestón de endorfinas en mi interior?

He visto la película «Del Revés» y sé de lo que sois capaces; ahora entiendo la razón por la que la factoría Pixar decidió narrar la vida de una niña a punto de llegar a la edad del pavo y no meterse en la cabeza de una embarazada. Yo tampoco me hubiera atrevido…

Madre de Dios, ¿os imagináis el guión?, ¡pa´volverse loco!

Hasta aquí el post de hoy, hasta que dé a luz, puedes seguir las crónicas preparto en InstagramTwitter y en Facebook














 

LO QUIERO 
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