¡Reivindiquemos la hora del recreo!

¡Reivindiquemos la hora del recreo!

Vivimos en la era en la que abundan los anuncios que tocan “la patata” y ¿qué pasa cuándo a una le pilla embarazada?, que una batalla de hormonas se apodera hasta las entrañas de mi ser y hace que me emocione hasta límites insospechados. Así me acaba de pasar con esta campaña de Babybel (el famoso queso “ba-ba-ba, ba-babybel”), donde un grupo de niños reivindican la hora del recreo y sorprenden así a sus padres:

Y entonces me paro a pensar en el poquito tiempo libre que tenemos para disfrutar de verdad como antaño. En mi caso, pocas veces me levanto del ordenador en el trabajo ni para tomar un mísero café. ¿Qué fue de esos años de patio jugando a polis y cacos; cambiando hojitas de colores, con o sin olor, (las de olor eran las más cotizadas); viviendo la fiebre de los tazos, cambiando cromos “sile, nole, nole, sile”; o haciendo albóndigas casi perfectas con arena, rebozaditas en una suave capa de “arena finita”?… ayyyyssss, ¡qué tiempos aquellos!

El objetivo de este anuncio, en realidad, no es generar morriña en los adultos, sino recordarnos la importancia del recreo como factor fundamental en el desarrollo de nuestros hijos, tanto a nivel emocional como nutricional. Y es que esa media horita de escape en el patio servía para:

1) desarrollar nuestra imaginación y socializar, y…

2) para tomarnos un tentempié y aguantar bien hasta la hora de comer. En este punto recuerdo que había 2 tipos de niños: los que llevaban bollería industrial y bolsas de patatas fritas y/o chucherías; y los que llevaban un bocadillo o sandwich casero elaborado con mimo por sus progenitoras/es.

Yo no pertenecía a ninguno de los dos grupos, pero como era una niña de recursos (y de jeta), conseguía que Loles, amiga del alma, compartiera conmigo sus bocadillos de atún, ¡¡¡¡y es que no recuerdo nada más rico que sus bocadillos de atún!!!! tanto es así que un día su madre me sorprendió enviándome uno para mi solita (solidaridad total y garantía de que su hija comía su bocata entero, jajaja).

Y, como pasa con todos los traumas de infancia, me prometo a mi misma ser del segundo grupo molón, el de las madres que preparan bocatas caseros y, para molar pelín más todavía, añadiré un babybel, cosa rica, con buen aporte de leche, súper fácil de llevar y perfecto para recargar pilas después de tanto ajetreo.

Os dejo enlace a este blog de babybel donde nos hablan de la importancia del recreo y dan ideas para recuperar juegos de nuestra infancia para compartir con nuestros hijos: www.eslahoradelrecreo.es.

Y, sin más dilación, me despido pensando en los Chiquitazos, me da la risa jajaja… ¿os acordáis?

BW9H65PCQAIZKGG

Y, ya sabéis, entre post y post nos vemos en InstagramFacebook y Twitter.

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  • Lydia - Padres en Pañales

    4 junio, 2015 at 5:43 Responder

    Jaja chiquitazos!!! Yo no solía llevarme almuerzo, pero cnd me llevaba sabía también bueno!!
    Me pasé muchos recreos haciendo albóndigas cómo tu dices, q tiempos…

    • icumas

      4 junio, 2015 at 8:49 Responder

      Era lo mejor de esa época: los recreos!!! Quién los pillara 😉

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