Sí, niñamolona lo ha conseguido, ¡al fin! ha superado su adicción a chuparse el dedo. Cuando se inició en este arte la verdad
es que no le di ninguna importancia. Las voces ajenas me advertían “Uf! Ya verás, luego quitarle la manía es imposible”; “eso es fatal, se deforma el paladar”; “quitar el chupete es posible, pero quitarle el dedo”… pero bueno, a mi lo que me diga la gente, por lo general, me da igual. Aunque la voz de mi dentista ya no me pareció ninguna tontería, al fin y al cabo es profesional y sabe las consecuencias de este mal hábito, así que me hizo replantearme las cosas y querer empezar a tomar medidas al respecto.

Los inicios

Niñamolona inició este romance con su pulgar cuando acabamos la lactancia materna, es decir, entre los 5 y los 6 meses de chuparsededovida. Siempre me pareció una monada verla con el dedo en la boca claro que, a estas edades, nos parece ideal hasta un “pedito” o “eructito”. En su momento intentamos dar el cambiazo, dedo por chupete, pero fue misión imposible. Desde bien pequeña le daban arcadas y lo escupía cual proyectil. En total ha estado un año y pico chupándose el dedo; lo hacía sobre todo cuando estaba cansada, nerviosa o cuando quería conciliar el sueño. Si lo piensas en frío tampoco es para tanto y todos tenemos nuestras pequeñas manías y “vicios”.

Por otro lado, tenemos antecedentes familiares, mi madre se chupó el dedo hasta los 6 años y, aunque tiene la forma del pulgar en el paladar y el dedo gordo de esa mano ligeramente más pequeño que el otro, su dentadura está perfectamente alineada. Otro que sufrió esta misma adicción fue el tío de la criatura y si no que os cuente mi suegra lo difícil que fue que dejara de hacerlo.

Primer paso: “Querer dejarlo”

Lo primero que tenemos que tener claro es si queremos quitarle la manía o no. Esto es una decisión de cada uno pero una vez que se toma, hemos de permanecer firmes. En nuestro caso, fue empezar la guarde en septiembre y su profe nos recomendó ponernos “manos a la obra”, un trabajo en equipo y bien orientado, así que estableció una terapia y ahora os cuento el proceso y los resultados.

Antes de continuar, reconozco que yo ya había intentado alguna fórmula por mi cuenta y riesgo, como ponerle esmalte de uñas con sabor a mierda pimienta en los pulgares pero no sirvió de nada. Primero ponía mala cara y luego seguía y seguía hasta acabar con el sabor. Además mi hija es aficionada a chupar limones así que no se cómo fui tan ilusa. Una cosa tened bien clara: los niños son insistentes, y mucho, además son personitas de costumbres, así que no es cosa fácil acabar con ciertos hábitos. Se puede comparar con el destete, es complicado pero se puede conseguir poco a poco y siendo constantes. No recomiendo actuar a lo bestia, ni con enfados, ni castigos, etc. Creo que no hay necesidad.

fotoguantesLa terapia

La terapia propuesta por su profe, y que algunos ya habéis visto en redes sociales, ha sido llevar a la niñamolona con guantes.

No parece gran cosa, ¿verdad? Pero no sabéis la penita que daba verla salir de clase con todo el calorazo enfundada en sus guantes de lana. Para colmo este año el frío ha tardado en llegar, porque yo pensaba “bueno, en nada los va a necesitar y no me dará tanta penita”. Pero no, te asomabas al patio y la veías en manga corta jugando con sus amiguitos con las dificultades propias de llevar manoplas. Menos mal que todavía son pequeños y, como no saben hablar, están exentos de realizar comentarios crueles. Menos mal…

Los resultados

Aunque la profe nos pidió que fuéramos constantes en casa, confieso que nosotros hemos sido bastante permisivos, de hecho, fijaos si son de costumbres que al recogerla siempre me pedía que se los quitara. En la guarde sabía que no se los podía quitar, pero en casa entendía que no los tenía que llevar puestos. Además, algo tienen los coles y las guardes que lo que dicen sus profesores va a Misa. Así que allí ha estado aproximadamente un mes, o incluso menos, con los guantes puestos. Y “voilá”, niñamolona fue reduciendo su necesidad de chuparse el dedo en casa. Yo me percaté hará cosa de un mes cuando, durmiéndola, vi que se dirigía el dedo a la boca en un acto casi reflejo pero, de pronto y sin esperarlo, frenó en seco y redireccionó la trayectoria para agarrarse la oreja. ¡En ese momento aluciné y fue cuando me empecé a fijar que ya no se chupaba el dedo!

Bienvenido chupete

No sería justa si acabara este post sin decir que ahora le ha dado por usar chupete. Pero visto lo visto, me parece fenomenal y hasta lo celebro. Igual dentro de un año estoy escribiendo otra entrada con “Cómo quitar el chupete” pero ya os digo, por ahora, hasta le estoy cogiendo cariño a este artilugio. Espero que nuestra experiencia os venga bien, por mi parte la mejor recomendación que puedo hacer es que nunca perdáis la paciencia, no merece la pena y es mucho mejor tomárselo con calma… bueno, eso y tener un buen aliado que os eche una mano en la guarde o el cole 😉

No os vayáis sin dejar vuestro comentario que seguro que muchos habéis pasado o estáis pasando por esto. Ya sabéis que el secreto para ser madresmolonas es ayudarnos unas a otras.

¡Feliz semana!

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