Sí, ha llegado el momento, parecía que no llegaría nunca pero ya está aquí. El curso pasado la niñamolona se libró por los pelos pero este año no hay vuelta atrás. Os pongo en antecedentes:

Estando yo embarazada teníamos claro que niñamolona iría a la guardería, no por gusto, sino por necesidad. Pero una semana antes de empezar, tenía casi 6 meses, se puso malita y tuvimos que ir a la pediatra. Cuando le comentamos que iba a empezar a ir a una escuela infantil puso el grito en el cielo:

unamadremolona

«Me he librado por los pelos»

-“Como pediatra, no lo recomiendo hasta que tenga por lo menos un año”
-“Bueno pero… digo yo que se inmunizará con el tiempo, ¿no?”
-“Como profesional te aseguro que no, hasta el año no se inmunizan, va a estar más tiempo en casa mala que en la guardería”

Gracias querida pediatra por tu honestidad, gracia y desparpajo. Que sí, que es tu trabajo y ¿quién soy yo para decirte cómo has de hacerlo? Pero, no te voy a engañar, me dejaste un mal cuerpo que no te puedes ni llegar a imaginar.

Cuando llegamos a casa de mis suegros, con la preocupación propia, mi suegra puso punto y final al problema:

-“Yo ya no me encuentro con fuerzas de cuidar a 30 pero a mi nieta sí que puedo”

Así que ella dejó su trabajo y decidió quedarse con la heredera. La experiencia ha sido inmejorable, como os podéis imaginar, entre otras cosas porque la abuelamolona domina el tema. Ha cuidado niños durante gran parte de su vida, los últimos años como cuidadora en un cole, así que os podéis hacer una idea de la destreza, las habilidades y el gran número de canciones y coreografías que se sabe. Era, casi, casi, como dejarla con el grupo Cantajuego (pero infinitamente mejor).

Ahora bien, ya ha pasado un año, niñamolona va a cumplir 17 meses, y toca lo que toca, preparar todo con mucha ilusión para que comience su primer año en la guardería. Puedo decir a su favor que es una niña de lo más sociable y que le va la marcha, es bastante independiente y muy movida, así que el hecho de tener actividades y estar con otros niños, creo que le va a venir fenomenal. Por supuesto que no va a ser lo mismo que quedarse con los abuelosmolones y disfrutar de un protagonismo único, pero seguro que se va a adaptar sin problema.

Yo creo, aunque lo digo desde la inexperiencia, que la actitud de los padres a la hora de llevarles es fundamental para aportar seguridad. Vamos, yo me imagino con su tamaño y con mi madre, mi máxima protectora, fuente de todas mis necesidades básicas, compungida, lágrima en el ojo, mientras me suelta en un mundo desconocido y ¿qué queréis que os diga?, yo pensaría:

-“Vamos a ver, en qué clase de infierno me está dejando mi madre que está a punto de llorar… ¿qué es esto?, ¡¡¡no me dejes!!!, ¿qué haces?, ¿qué he hecho mal?, prometo portarme fenomenal pero no me dejes, ¡¡¡¡nooooooo!!!!” (secuencia dramatizada)

Así que, por nuestra parte, vamos a intentar llevarla con alegría e ilusión. Insisto que hablo de la inexperiencia, después de su primer día ya os contaré cómo ha ido realmente y si somos tan valientes como para dejarla con una sonría en la cara.

Si hay alguna madre, profesora o experta en la sala, por favor, tenga a bien dejarnos un comentario aquí abajo con sus sabias recomendaciones y experiencias, para que los padres primerizos como nosotros lo tengamos un poquito más fácil. Seguro que tenéis mucho que contar 😉

El martes publicaré la continuación de esta entrada con la operación guarde y los “must” para empezar con buen pie el curso.














 

LO QUIERO 
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