Llegó la época de vacaciones y muchos huimos a la costa a respirar brisa marina y tomar cañitas en el chiringuito más cercano. Pero, si tienes un bebé, la cosa se complica ligeramente y tienes que buscar recursos para “asentar el campamento” en tierra «arenil».

El verano pasado me estrené en la aventura de “playear” con un bebé de 3 mesecillos. La verdad es que no soy muy de planificarme, las cosas como son, soy más de vivir la vida relajadamente e improvisar si hace falta.porteopareo

Eso sí, una cosa sí tenía clara y es que no quería, ni por asomo, bajar a la playa con carrito. Arena + ruedas + bartulos varios = ¡ES MAL! Así que me hice con una bandolera para portear a la heredera hasta la playa.

El problema es que, por culpa de mi afán de no planificarme, se me olvidó la bandolera en cuestión en casa, así que ¿qué me tocó? ¡improvisar! ¿Solución fácil, rápida y económica? La respuesta correcta es: un pareo. Fue el invento del verano, me lo anudé a modo de bandolera y deposité con cuidado a niñamolona dentro. Ella iba comodísima, con la cabeza asomada enfundada en su gorro protector y yo encantada de la vida y presumiendo de bebémolón.  Lo cierto es que no pesaba mucho por aquel entonces, así que nos apañamos perfectamente y me resultó práctico incluso también para la lactancia.

Para asentar el campamento en la arena decidimos hacernos con una tienda refugio de Decatlhón, que nos costó 20 € pero que acabo de ver en su web rebajada a 11,95 €. Es muy sencilla de montar y desmontar, con un plegado se guarda en su respectiva funda. Eso sí, para proteger más aún a la niñamolona teníamos que colocar una toalla encima del “techo”. De haberlo sabido, nos habríamos gastado un poco más y habríamos comprado una que lleva parasol incorporado (que estaba buscando para poner enlace, pero no lo encuentro, sorry).

classic_400PX_asset_15007117Y bajo su sombrita disfrutaba la niñamolona, tan ricamente. De vez en cuanto pedía marcha y nos dábamos un paseo por la orilla con el “pareoportador”, untada en protector solar, (aunque ojo que para menores de 6 meses no recomiendan usar ninguna crema). Con todo, yo os dejo enlace a un post dónde explican muy bien cómo elegir una buena crema protectora pero, para mayor tranquilidad, consultad a vuestro pediatra. Por otro lado, como daba el pecho no teníamos que bajar comida, así que un trasto menos.

En cuanto al tema de los baños en el mar, cuando lo consulté con el pediatra nos dijo que lo evitásemos, no porque fuese perjudicial sino, básicamente, porque según ella “los bebés no lo disfrutan, los padres sí pero ellos no”. No entendí bien este argumento porque niñamolona adoraba el agua desde que nació. A ver, si la heredera se hubiese puesto a llorar –como, por cierto, hace ahora alguna vez en la piscina si está muy fría- pues no voy a torturarla, ¡qué necesidad hay! pero, en aquel entonces, formaba parte de nuestra rutina playera: un ratito lo pasaba en el agua encima de su padremolón, de sus abuelosmolones o de servidora. (Si hay algún pediatra en la sala con mejores argumentos para no introducir a los bebés en el mar, que hable ahora o calle para siempre).

Por último, otra de las cosas que decidimos improvisar también fue el tema del baño en el apartamento de la playa. No me iba a llevar la bañera de plástico, sobre todo porque era o la bañera o nosotros dentro del coche, ¿solución? fácil, niña al lavabo y listo. No sabéis que spa tan cómodo para ella (y para nosotros), se tumbaba ahí ella, con el chorro de agua cayendo encima y solo le faltaba pedir un refrigerio «me ponga usted una coca-cola, ¡oiga!».

Estos fueron nuestros trucos del año pasado, truquillos que está poniendo a prueba el primomolón –menos lo del porteo porque pesa como un trolebús y mi hermana dice que no quiere llevarle en brazos-, pero a parte de eso, ¡tema “domina o”! Ahora bien, a tres días de viajar a la playa de nuevo con ella, ver veremos cómo se nos da ahora. Yo temo, porque niñamolona ya no es lo que era, tiene la mala costumbre de haber aprendido a caminar y, no solo eso, ¡también a correr cual gacelilla!… ¡la que nos espera!

Espero que nuestra experiencia del año pasado os sirva a los que os lanzáis por primera vez a la aventura de vivir las vacaciones con bebés molones. Si sois expertos y tenéis truquillos que queráis compartir, no olvidéis dejar vuestro comentario aquí abajo para iluminarnos con vuestras ideas.

Felices vacaciones a todos y, entre post y post, nos vemos en Facebook, Twitter e instagram 😉