Llamadme mal pensada pero a mi hay un montón de cosas de Plaza Encanto que no me acaban de cuadrar.  Parto de cero y os meto en situación:

Cantajuego, que no cantajuegos como toooodos lo llamamos, llegó a nuestra vida en Navidad, fue un regalo de Reyes y os aseguro que ha cantajuego-plazaencantosupuesto un antes y un después en Villa Molona.  Desde entonces, todo, absolutamente todo, gira en torno a estos «jóvenes» de petos vaqueros y camisetas rojas.  Tenemos la colección de 3 DVD´s, con un sinfín de aventuras y canciones que hacen las delicias de nuestra pequeña niña molona.

Y es que, aunque parece un inofensivo entretenimiento para los niños, Cantajuego es mucho más.  No es la primera vez que tengo conversaciones trascendentales con mi marido de este tipo:

– «¿Libro llave?, pero ¿por qué se llama Libro llave?»

Y yo le contesto cantando – «Cariño, el libro llave es mi amigoooo, abre portal del sabeeeer…»

Lo que no comprendo es ese punto en el que dicen que en un momento dado cualquier libro puede ser libro llave.  Disculpad majos pero no, ya os lo digo, el de Belén Esteban, sin ir más lejos, en todo caso abre las puertas de Ambiciones y poco más.

A ver, que yo no tengo nada en contra de estos chavales, ni con Tallarín, ni con su prima Pizza Margarita (ahí lo llevas), pero me mosquea esa dependencia que genera en pequeños y mayores.  Porque Cantajuego tiene un ingrediente que desconozco pero que produce una especie de adicción desproporcionada.  Es como si te sintieras poseída, ¡no puedes quitarte sus canciones de la cabeza ni un segundo!

No acaba aquí el drama, no, a todas horas me sorprendo a mi misma tarareando «Plaza Encanto, abre sus puertas, para que vengas a disfrutar…»; es preocupante, casi desquiciante; da igual lo que estemos haciendo, lavándonos los dientes, bajo la ducha, conduciendo o incluso trabajando, en nuestro cerebro se repiten sin cesar los ritmos del burro Pepe, la vaca lechera o yo tengo una casita que es así y así…

Por otro lado, hay canciones que no acabo de entender.  Y si no, que alguien me explique cómo es posible que el Sapo Pepe y la Rana Juana se conozcan desde hace tres semanas pero ¡lleven viviendo juntos un mes!, ¡un mes! eso es ir de prisa en una relación y lo demás son tonterías.  No me salen las cuentas señores, no me salen las cuentas.

Otro expediente «X» es el capítulo en el que una de las protagonistas no sabe leer las horas y sus amigos deciden ayudarle con una canción.  Este caso en concreto me saca de mis casillas, he aquí la letra de la discordia:

«A la una salta Pepe la laguna; a las dos a Tallarín le da la tos; a las tres Rodri come una aceituna…»

¿Así pretenden enseñar las horas?, ¡pues estamos buenos!, ¿qué quieren conseguir? que cuando le pregunte a la niña molona: «¿qué hora es?» me responda «a las ocho el ratón come turrón» pero ¿qué invento es este?, ¿que no hay una letra mejor para aprender las horas? (hablo desde el rencor porque a mi me costó Dios y ayuda aprender a leer las horas en mis tiempos mozos.  Lo sé, mi trauma me delata).

Antes la niña molona dormía plácidamente en los trayectos en coche.  Era una maravilla.  Pero de un mes a esta parte se pone a llorar como si no hubiera mañana.  Y os aseguro que soportar un atasco con sus llantos te parte el alma y acaba con tu paciencia a partes iguales.  Tanto es así que he tenido que recurrir al dichoso Cantajuego.  Pero ¿qué clase de mensaje subliminal tienen?, se calla automáticamente, centra toda su atención en las letras, baila como si estuviera en un after, sin descanso, e incluso se anima a medio canturrear (no sabe hablar pero ella le echa morro y algo se inventa).

Puedo entender que las primeras 100 reproducciones le pareciera interesante y entretenido, pero algo me dice que no es normal que podamos repetir una y otra, y otra vez y otra… y que no se canse, ¡no se canse! a veces la sorprendo cogiendo el mando de la tele para enchufarlos de nuevo.  Pero yo ya he iniciado la campaña de desintoxicación, solo le doy al «play» si la circunstancia lo precisa.  Nunca jamás lo pongo mientras come, por ejemplo, porque quiero que esté atenta a lo que hace.  Y ahora que llega el buen tiempo iré rebajando la dosis poco a poco hasta hacerles desaparecer.  Solo recurriré a ellos en caso de emergencia, bueno, menos la canción de tres perros y tres gatos, que reconozco que me encanta.  ¡Quiero recuperar el monopolio en mi coche!, escuchar las canciones que me gustan, poner Rock F.M o directamente disfrutar del silencio, ¡Oh!, ¡bendito silencio!…

Pero… ¡oh no!, no os lo vais a creer… nos han regalado otro DVD, se llama «Ciudad Arco Iris», con Juan «D» y Beatriz, exCantajuegos que se lo han montado por separado… algo me dice que estamos perdidos… El hada Mariana ha entrado en mi casa, ya no hay vuelta atrás… «Hola es hello, goodbye es adiós; hola, hello, hello, goodbye, adiós, adiós», pues eso padres molones, yo me rindo, Goodbye y hasta la próxima.

Mientras, prometo no cantar ni en twitter y en Facebook

Para apoyar mi candidatura a #MujerIt puedes votar en este enlace hasta el 20 de abril de 2014.