Una vez me contaron que al preguntar a un pediatra sobre el uso del chupete dijo que como médico no lo recomendaba pero como padre sí.  Bueno, en nuestro caso dilema no hemos tenido ya que Claudia ha dicho que “tururú” que, si eso, los utilizemos nosotros que ella pasa.  No hemos insistido mBp-2ifQIQNX-SSMtWhreLgmucho, la verdad, pero es que cada vez que lo hemos intentado le han dado hasta arcadas.

Pero esto no ha supuesto ningún problema, no, el problema ha venido desde que se ha vuelto “ser independiente capaz de desplazarse”. Ella es así, como es molona va de sobrada por la vida y poco puedo hacer yo.  Resulta que desde que comenzó a gatear encuentra divertidísimo investigar y experimentar a su aire.  Hay que andar con mil ojos, ¿por qué? básicamente porque sus objetos favoritos de recreación son:

–       Los cables

–       Las escaleras

–       Cualquier cosa susceptible de hacer daño

–       Teléfonos móviles

–       Zapatos y cordones

–       El mando de la tele

–       Las etiquetas de juguetes, ropa, etc.

A mi me gusta que corra libre, cual gacelita, que descubra mundo, creo que es bueno para su desarrollo pero hay cosas que no, que no acabo de ver.  El ejemplo que menos comprendo es el siguiente: en mi empeño porque no coja frío he forrado prácticamente todo el salón con alfombras, tengo un total de tres en el salón.  El objetivo es que no salga al frío suelo rústico y que deje su culito calentito en la alfombra. ¡JA! Ingenua de mi, lo primero que hace es buscar el camino hacia las baldosas, reptar por ellas y, aquí llega lo mejor: tumbarse boca abajo y ¡chuparlas!, no entiendo qué regustillo puede tener mi suelo para que se lance con su lengua a riesgo de quedarse pegada por el frío.  Pero bueno, cada uno tiene sus manías y esta es la de ella.  Confieso que en un principio me preocupé por el mundo y universo microbacteriano con el que estaba entrando en contacto pero, visto que está sana como un roble, me lo tomo como si fueran algo así como “chupetones inmunizantes; si no puedes vencer a los gérmenes, únete a ellos”  (a los expertos: no os lo toméis muy en serio, este no es un blog de pediatría y no pretendo hacer apología de chupar suelos, quede claro).

Y, en estos momentos mientras escribo, viene niña molona a darme la razón: ha fichado mi pie como su objetivo, lo mira, lo toca ligeramente, me mira a ver si me estoy dando cuenta, simultáneamente abre la boca, agarra el pie sin quitarme ojo y se dirije sin miedo a mi dedo gordo. Pero va a ser que no, para vuestra tranquilidad –y la mía- la he frenado en mitad de trayecto, es rápida pero, por ahora, yo lo soy más.

Dicho sea de paso, jamás hemos esterilizado nada, en todo caso hemos hervido las cosas nuevas pero sin más.  Digo yo que si va a tener que convivir con las bacterias que nos rodean toda su vida, como empiece privándola de ellas luego igual a su cuerpo en un futuro no le hacen tanta gracia… no sé, vosotras ¿qué opináis?, ¿vuestros pequeños también chupan o chupaban suelos?, ¿algún bebé antichupete en la sala?

Contadme aquí abajo vuestras experiencias y no olvidéis que podéis ser mucho más molonas si me visitáis en twitter, en Facebook y en instagram.














 

LO QUIERO 
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