Los cólicos no son divertidos

El día de nuestro primer cólico fue uno de esos días que no olvidas porque se te parte, literalmente, el corazón.  Claudia se puso a llorar, probamos el sota, caballo y rey y no dio resultado, así que intentamos los mimines y nada, nada le consolaba.  Era un llanto desgarrador que no habíamos oído antes.  Cualquiera coge las cosas y sale pitando al hospital pero, en nuestro caso, decidimos mantener la calma.  El padre molón, que parece que haya sido padre molón toda la vida, llegó al rescate y se hizo cargo de la situación, nos mandó callar a todos y se puso manos a la obra.

Cogío a la pequeñez, la tumbó boca abajo sobre su brazo y con la otra mano que le quedaba libre acariciaba su tripita en círculos, dándole un suave

El padre victorioso, disfruta de su pequeña cría tras superar con éxito el cólico no divertido

El padre victorioso, disfruta de su pequeña cría tras superar con éxito el cólico no divertido

masaje en sentido de las agujas del reloj.  A la vez paseaba de un lado a otro del salón, (perfectamente pudo hacerse el equivalente a una etapa del Camino de Santiago).  A la vez tarareaba una canción en un tono completamente relajante.  Y poco a poco, como por arte de magia se fue tranquilizando y dejando de llorar hasta quedarse dormidita…  ¡Angelito!

Mi papel no fue menos importante, aunque sí poco activo, lo reconozco, consistió en mantener la calma y no decir ni mú.  No es fácil, nada fácil, ver a tu retoñito sufrir, llorar y llorar sin parar, y tú ahí sin poder hacer nada.  Hubiese clamado al cielo “¡Señor! Quítale los dolores y dámelos a mi!”.

Es muy común en momentos como este el perder los nervios, no saber bien qué hacer… escuchar llorar a tu bebé produce mucho estrés, sudas la gota gorda… pero piensa que lo más importante es transmitirle seguridad en esos momentos chungos, os aseguro que lo notan.  De hecho si tuviera que dar un consejo a los padres primerizos que se ven en una situación como esta, respondería sin dudarlo: es importante mantener la calma, si te pones nervioso lo más seguro es que el bebé se altere más todavía y la cosa, lejos de mejorar, empeore. De todas formas, a partir del tercer mes estos episodios desaparecen, de la noche a la mañana.  Y, se me olvidaba, suelen ocurrir siempre por las tardes, entre las 18.00 y las 22.00 h., lo que se conoce como “la hora tonta”.

Después de aquel episodio, cogí mi libro maravilloso de Carlos González y leí el capítulo de los cólicos.  Para mi sorpresa, hablaba de que en países donde acostumbran a llevar a sus hijos a cuestas todo el día, los cólicos no existen.  Curioso, ¿verdad?, hombre, no es cuestión de llevarle en brazos sin parar pero sí de plantearse seriamente hacerse con un buen portabebés.  Yo tenía un foulard con anillas y, aunque confieso que no le he sacado todo el partido que podría, me hubiera gustado saber un poco más, haber sabido usarlos correctamente y demás.  Os recomiendo la web de felizenbrazos, tiene muchos modelos y asesora a las mil maravillas, a mi Diana, su dueña, me está ayudando ahora a elegir una buena mochila ergonómica que, para Claudia que ya tiene 6 meses, me han dicho que es lo mejor.  Además esta es la Semana de la crianza en brazos y tienen un 10% de descuento con el código SMCB2013.

Y la conclusión de hoy es, aunque el cólico no es una experienca divertida, sí puedes superarla con calma, brazos, masajes suaves, tarareando una canción tranquila… Y si ya has pasado por esto y eres una profesional en la materia, ¿cómo lo abordaste?, ¿tienes algún truquillo que te fuera bien? Dejad vuestros comentarios y ¡luchemos juntos contra los cólicos no divertidos!

Que tengáis un feliz día, nos vemos en twitter y Facebook.

7 Respuestas a “Los cólicos no son divertidos

  1. El día q Claudia tuvo ese cólico… Yo la habría llevado al hospital, lo confieso. Pero como el padre de la criatura manda más, tuve q aguantarme. Me acuerdo q era viernes por la tarde y os decía “vamos al médico en un momento, a la matrona, q estará alli, estamos a tiempo”. Uff qué mal rato y qué calma tuvísteis los padres molones.

  2. Pobrecilla lo mal que lo tuvo que pasar la pobre… pero por suerte ahí estaba su papi para arreglarlo todo jejeje yo creo que me habria puesto histerica viendola llorar, lo mio no es la calma jeje

    • Lo pasan fatal y nosotros también. Pero bueno, prueba superada con nota. Cuando te toque, ya sabes, tira de papi molón que, además tienen un algo especial para que se les duerman encima.
      Besos! (ya me he pasado por tu blog 😉

  3. A mí me funcionó darle un masajito a media tarde antes de que empezara su dolor. Y la ergobaby… que es mi gran aliada. Mil besos molones!

  4. Cómo me suena esa frase que pensaste clamar al cielo -Señor, quitale esos dolores y dámelos a mí!-. Yo directamente lo pensaba cólico a cólico mientras me rompía llorando como el… Lo reconozco… no tuve esa entereza de papi molón y mi señor esposo, tampoco 😦 Una caca de vaca, vamos.
    Se pasa fatal viéndoles romperse. Anda que no me he pegado noches en el salón abrazada a el, llorando, mientras al final caiamos rendidos los dos… el peque y la mama llorona-cagona.
    Ole por vosotros!!!

    • Pobre!!!! yo habría terminado igual si no llega a ser por este padre molón que, confieso, me dejo alucinada. Ya nos podían enseñar esos truquillos antes de ser papis, verdad?
      Muchos besos guapa!

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