Antes de nacer la niña molona tenía grandes dudas sobre mi capacidad de dar el pecho.  Tenía los pechines taaaan sensibles que me parecía imposible conseguirlo, solo de pensarlo ya me dolía.  Además, escuchas historias para no dormir acerca de la lactancia: sobre mastitis dolorosísimas, grietas en el pezón, tener “leche mala” o “poca leche”, etc., etc., etc., etc.,…  He de reconocer que, gracias a todas estas “advertencias”, mi lactancia ha sido todo un éxito, ¿cómo es posible?

Me explico:

Me lo pinté tan negro, tan negro, tan negro que, llegado el momento del estreno, llegué sin presión, me lo tomé con filosofía “lo voy a intentar pero como no lo consiga no voy a sufrir, ni a sentirme mal, ni a darme cabezazos contra una pared, pis-pas se acabó”- pensé.

En mi caso, el hecho de pensar que no lo conseguiría me quitó un gran peso de encima, ¿quién me lo iba a decir?  Y es que, cuando uno se obsesiona o se pone las expectativas demasiado altas tiene el peligro de caerse de morros contra el suelo y quedarse sin dientes.  En este punto vuelvo a lo de siempre, gran parte del triunfo está en mantener la calma, no agobiarse y tomárselo con filosofía.

Agobio = caca de vaca (hablando mal y pronto).

¿Por qué mi lactancia ha sido un éxito? 

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Disfrutando de «nuestro momento»

Según mi experiencia porque, a parte de la calma, estuve MUY BIEN ASESORADA.  En las clases de preparación al parto nos explicaron a las mil maravillas la posición que tenía que tener el bebé para amamantar.  Y es que, queridas mías, la postura es importantísima.  Además, nos explicó cómo la boca del bebé tenía que abarcar la aureola al máximo porque si se queda solo en el pezón duele bastante.  Por eso funciona bien aprovechar un bostezo o un llanto para meterle el pecho bien dentro de su boquita, con alegría y sin miedo.

Otro sitio donde recibí mucho apoyo fue en el hospital.  De hecho, me salvaron momentos críticos.  Para empezar insistían en que tuviese al bebé en el pecho todo el tiempo del mundo porque, cuanto más succiona, más leche produces.  Quedaos con esto: cuando más succiona más leche tienes, es así, el pecho funciona a demanda, si el cuerpo ve que es un tragón, fabricará más cantidad de leche, o sea que lo de “no tengo leche” o “mi leche es mala” es, me atrevería a decir, una leyenda urbana basada en la falta de información (salvo contadas excepciones).

Tras dar a luz la leche, como tal, tarda en subir unos 4 o 5 días.  Antes de ese momento lo que sale es el calostro.  El calostro tiene un gran valor nutricional, es buenísimo para el bebé, de hecho es la primera inmunización y resuelve las necesidades alimentarias de sus pequeños órganos que todavía no están maduros.  Pero, puedes tener un problemilla como me pasó a mi: que se quede con hambre y llore y llore…  La enfermera me lo explicaba así:

– “El calostro tiene una composición inigualable para el bebé pero no les llena.  Es como si te comes todo el valor nutricional de un cocido, concentrado en una pastilla, ¿tendrías hambre o no tendrías hambre?”

Así explicado resulta bastante fácil de entender.  Y sí, la pobre de mi niña lloraba y lloraba la segunda noche, como si no hubiera mañana.  Y no había forma ni calostro posible que saciase a la fiera.  Así que, al final, y mira que se resisten, la enfermera cedió y nos dejó darle suplemento, leche de fórmula vaya, con una jeringa como dosificador (no para pincharla ni nada por el estilo, no vayáis a entenderlo mal y tengamos un disgusto) para que se llenase y pudiéramos dormir.  Estábamos reventados y no podíamos más.  ¿Por qué no con biberon? Te estarás preguntando si estás verde en este tema.  Porque uno no succiona igual de la tetina de un bibe que de un pecho y, si se acostumbra a la tetina del bibe, estás perdida.  Ahí sí que te puede hacer daño al coger el pecho después y, por lo tanto, tendrás la tentación de abandonar la lactancia.  No se recomienda tampoco el uso de chupete durante el primer mes hasta que la lactancia esté bien establecida (y hay muchos pediatras que directamente no lo recomiendan nunca pero eso no es el tema que hoy nos ocupa).

Por último, existen grupos de apoyo a la lactancia.  Tuve en mente ir a uno en mi centro de salud pero, se me estaba dando tan bien, tan bien, que me dio pereza.  Lo reconozco.  Aún así, lo recomiendo porque hablan maravillas de estos grupos, sobre todo si una está un poco perdida o agobiada.  No hay nada mejor que sentirte apoyada y bien informada por expertas en el tema.  Os dejo enlace también a la página web de La liga de la leche, por si queréis saber más y si estáis interesadas en participar en una de sus reuniones mensuales.

RECOMENDACIONES: 

– Antes de sentarte a la faena, ten agua a mano, mucha agua; no porque te tengas que obligar a beber, no, sino porque vas a sentir muchísima sed.  Y no hace falta que comas más de la cuenta.  A mi me salieron unas lorcitas en la espalda durante el embarazo que no son otra cosa que reservas de grasa para la lactancia, así que he preferido que consuma de ahí a liarme a comer más y seguir acumulando.

– No le acaricies la carita, ni la cabeza mientras está mamando porque tienen un acto reflejo y soltará el pecho y se girará.

– Yo recomiendo usar un cojín de lactancia, no sólo me ayudó a coger bien la postura, sino que además salvé mis cervicales.

– Para la correcta postura, su tripita tiene que estar completamente pegada a tu cuerpo, NO boca arriba y con la cabeza girada a tu pecho.

– Hay que dar pecho a demanda, cuando lo pida, es así.  A veces tardará más en pedir, otras muy poquito, pero si lo haces bien y sin dolor, le cogerás el gustillo ya que al dar el pecho liberarás oxitocina, hormona que relaja y que ayuda a que tu útero se contraiga y vuelva más rápido a su ser.

– No hay tiempos, nada de 10 minutos un pecho, 10 otro, tiene que estar con el mismo hasta que se sacie o hasta que se lo termine.  En todo caso hay que alternar pechos de una toma a otra.  La composición de la leche que sale al principio es lactosa, a partir de ahí llegará la grasa, así que no le quites antes de tiempo porque entonces no se estará nutriendo al máximo.

– Tenemos dos tetas porque el cuerpo está preparado para los partos múltiples, es decir, por si tenemos gemelos o mellizos, así que no hace falta que coma de los dos pechos en la misma toma (a no ser que al terminar uno y ofrecerle el otro, quiera comer más).

– Sabrás que ha terminado porque suelta el pecho.

– Sabrás que quiere más porque llorará y al ofrecer pecho lo cogerá sin dudarlo (en este caso, a veces se sigue quejando porque no sale toda la leche que le gustaría, así que puedes intentar con el otro pecho).  Si sigue llorando puede tener un gas, prueba a sacárselo, aunque los niños que comen de pecho sufren menos gases y tienen mejores digestiones.

– Si te echas pomada para las grietas no untes toda la aureola porque luego el bebé se resbalará y no podrá coger bien la teta, aplica solo en las partes del pezón que tienes doloridas sin poner cantidad en exceso.  Yo usaba Purelan 100 y no hace falta limpiar el pezón para dar la siguiente toma. Si puedes tener los pechos al aire y aplicarte tu propia leche ¡mejor todavía! Es mano de Santo 😉 

– Recuerda que tiene que coger toda la aureola que pueda, ¿te ha cogido solo el pezón y duele a morir? ¡No tires de él porque te hará más daño todavía! succionan con más fuerza que BanBan -el bebé de los Picapiedra-  el truquillo está en meter el dedo meñique y sustituir, cual Indiana Jones, pezón por dedito.  Y vuelta a intentarlo.

– A veces juegan con él, lo coge, lo suelta, mueve la cabeza como diciendo “no”, olfatea, etc.  ¡Es normal! Confieso que yo al principio no entendía nada pero al preguntar a la matrona esto fue lo que me dijo.

– Si estás recién parida y no puedes más na´con la vida del sueño que tienes, te recomiendo que duermas con el bebé a tu vera y con el pecho a su alcance.  Descansaréis los dos y no os desvelaréis con las tomas de la noche.  Según mi matrona “No, no vas a aplastarle, solo existe riesgo si consumes drogas, alcohol o pastillas para dormir o similar”.  Y no tengáis miedo al famoso «se va a acostumbrar a dormir en mi cama», en mi caso a medida que se distanciaban las tomas dejaba que durmiese en su minicuna y sin problema.  Y si os gusta el colecho, adelante, de verdad que es mejor hacer oídos sordos a lo que os dice la gente y tomar las decisiones con las que os sintáis más cómodos como padres.

– ¿Pide más tomas por la noche? Lo siento pero es instintivo, no lo puedes cambiar, la leche materna es mejor por la noche, por eso te recomiendo que duermas cerquita de él los primeros meses.  Tranqui, luego la cosa irá cambiando y cogerá el ritmo de dormir por las noches, ¡paciencia!

– ¿Ha perdido peso? la primera semana es normal que pierda.  De todas formas tendrás que ir a ver a la matrona los primeros días después del alta hospitalaria, así que ella hará el chequeo completo al bebé y te informará de todo.

– Cuando ya está establecida la lactancia llegará el momento en que ya no tengas los pechos hinchados, eso no quiere decir que no tienes leche.  Si pide comer más a menudo, no significa que tienes menos leche y que se queda con hambre, es que tiene picos de crecimiento dónde pedirá comer más para que produzcas más leche.  Carlos González explica muy bien qué es la crisis de los 3 meses (sí, soy muy fan de este hombre).

En cuanto a beber alcohol, no está recomendado, ya que pasa a la leche.  El alcohol alcanza su máximo nivel entre los 30 y los 60 minutos después de haber bebido.  El comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría recomienda no beber alcohol al menos durante los primeros tres meses y, una vez pasado este tiempo, beber cantidades pequeñas, esporádicas y alejadas de las tomas.  Una caña o una copa de vino una o 2 veces por semana es una cantidad tolerable, sin efectos en el bebé.  Si tienes un evento importante, como una boda, y crees que vas a beber más de la cuenta, puedes sacarte leche antes y guardarla, es preferible eso a abandonar la lactancia.

Conclusión: dar el pecho tiene que ser un momento maravilloso, de los dos, os lo aseguro; si estás sufriendo es que algo no estás haciendo bien y no lo digo en plan reprimenda, todo lo contrario, te lo digo para que te animes a pedir ayuda porque realmente merece la pena.  La lactancia es lo mejor para él y también lo mejor para ti.  Ser madre es una experiencia increíble y alucinante pero, además, ver cómo tu hijo se alimenta de ti y crece y crece es la pera molinera, no puedes sentirte más orgullosa, te sientes superior, una súper madre, en resumen una madre muy, muy molona.

Si por la razón que sea lo has intentado todo pero no te es posible llevar a cabo la lactancia, no te tortures, por lo menos lo has intentado, no sufras más de la cuenta, concentra tu energía en cuidar de tu bebé y en disfrutar de él, porque tú también eres una madre molona.

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