Los primeros días en el hospital son caóticos, sobre todo, por las visitas. Los peores momentos son cuando coinciden varios grupos y no das abasto. Entre que no estás con fuerzas, quieres estar a todo y no llegas a nada, y que te acabas de estrenar en esto de ser madre, la cosa es complicadilla. Si tienes narices de prohibir las visitas los primeros días, olé tú, desde luego, yo no pude, ni podría, porque es cierto que también me hizo ilusión ver a mucha gente y presentar a mi pequeñina, así que es todo un dilema y cada una que se apañe como quiera.

Ahora bien, varias recomendaciones:

Párale los pies a aquellos que llegan con mil consejos, que opinan sobre tu manera de amamantar e incluso se atreven a agarrarle la cabeza al bebé para hacerte una demostración gráfica de cómo tiene que ir al pecho (a mi me pasó y, os aseguro que no fue bonito). Es importante saber decir que “NO” cuando te están sobrecargando y, lo más importante, cuando no les has pedido consejo alguno.

No olvides hacer pipí. “¡Qué tontería!” pensarás. Pues no, no es ninguna tontería. Resulta que después de llevar al bichito dentro la vejiga está un poco loca y no sabe muy bien cuándo está llena. Así que puede que no tengas ganas, te descuides y de pronto, te lo hagas encima. Sí, a mi me pasó… y no daba crédito, para colmo mi marido me miró y me preguntó muy serio “¿qué haces?” y yo… “mmm… ¿pero una no rompía aguas antes de parir?”.

Mancharás mucho durante los primeros días, sí, así que no olvides tus sexy bragas desechables estilo gasa que ya recomendé en otro post, con ellas, la compresa y un empapador estará todo bajo control (las compresas y el empapador me los daban en el hospital). Tranquila porque, aunque mancharás durante prácticamente toda la cuarentena, en unos días irá a menos y cuando llegues a casa el empapador puede no hacerte falta (yo lo usé en total 5 días).

El condón helado, mi amigo fiel. Este fue el súper truco que me dieron en el hospital para aliviar la hinchazón de los puntos. Una coge un condón de toda la vida, lo llena de agua cual globo, le hace un nudito y al congelador. Una vez congelado te lo pones “ahí” bien cubiertito de gasas, nunca directamente porque puedes quemarte, máximo 10 minutitos, unas tres veces al día. Mejoré muchísimo.

– En cuanto a los puntos, recuerda lavarlos en la ducha normal, con agua y jabón y luego secarlos bien. Para este fin un secador de pelo, a temperatura no muy caliente y a cierta distancia prudencial, viene a las mil maravillas.

“Pezoncitos para qué os quiero”. Si te salen grietas lo mejor es aplicar tu propia leche al final de la toma para que se curen, así como tenerlas al aire.pomada Los discos absorbentes no ayudan a tener la zona seca, así que evita ponértelos si estás en casa o durante la estancia en el hospital. La pomada que yo usaba para las grietas se llama Purelan 100. A mi me dieron muestras en el hospital y luego ya me compré en la farmacia un bote. No hace falta limpiar el pezón para la siguiente toma e, importante, no la pongas más allá del pezón, es decir, en la aureola porque entonces el bebé se resbalará y no se cogerá bien a tu pecho.

Además de estas recomendaciones, no olvides que, mientras estés en el hospital, estás rodeada de enfermeras y matronas estupendas que estarán encantadas de ayudarte con las dudas que puedas tener. Bueno, puede que pilles a una un poco borde porque no tiene un buen día, no pasa nada, preguntas a otra y listo. Pero aprovecha sus enseñanzas durante esos días porque saben cómo se juega a esto y te podrán echar una mano.

No se me ocurren más consejillos pero seguro que tú tienes alguno muy bueno, ¡así que no dejes de compartirlo aquí debajo!

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