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La serie se llamaba «De otro mundo»

Existen varias cosas que se llevan regular durante el final del embarazo. Una de ellas es el concepto del tiempo, ¿os acordáis de aquella serie en la que una niña paraba el tiempo juntando los dedos de las manos? Pues en algún momento de la «dulce espera» pensé en ir a por ella y cortarle los brazos, asi siendo suave.

Otra de las cosas que se llevan mal, muy mal, a parte de los síntomas evidentes como la pesadez o la acidez de estómago es… la gente.

Sí, sí, la gente. Todo el mundo te pregunta cosas como:

– Bueno, ¿para cuándo lo vas a sacar? ¡Qué ya es hora!

– Pero mujer, ¿todavía no has dado a luz?, ¿y a qué esperas?

– Madre del amor, ¡vas a explotar en cualquier momento!

– ¿Ya has salido de cuentas? y ¿todavía nada?

Luego están los que tienen complejo de ginecólogo especialista y te dan un diagnóstico, como si de la prueba del algodón se tratase:

– Buffff…. Pues no tienes ninguna pinta de parir todavía, no tienes los labios hinchados.

– Nada, nada, tienes la barriga demasiado alta, todavía te queda… pobrecita…

Ejem, ejem, ejem… “pasopalabra” porque como conteste puedo “pasarpalabrota” y una es una dulce embarazada y no debe perder las formas. Vamos a ver, gente del mundo, que una, por mucho que lleve el mecanismo encima, no es la que decide cuándo se acciona. Que parece que somos unas masocas y que no nos da la gana dar a luz. Tú, que además intentas hasta distraerte, buscar aficiones como el punto de cruz para que la espera se te pase un pelín más amena, llega toda esa gente y no solo no ayudan en absoluto con sus comentarios, sino que encima te producen hasta presión.

Y entonces se dan situaciones como esta:

– ¿Cómo te encuentras hoy?

– Bien.

– Ohhhh… vaya por Dios…

Oye, que si me encontraba bien suponía la decepción de todo aquel que me preguntase. Llegaba un punto en el que me daba hasta apuro contestar que estaba bien.

– “Bien, bueno no, no, ¿qué digo bien? estoy más bien regular, asi, asi, qué sé yo…”

¿Pero qué clase de broma es esta?

Y otra de mis conversaciones favoritas viene de cuando intentan darte ánimos:

– Pufff… ya son 3 kilos de niña, como siga creciendo no sé cómo la voy a sacar.

– Bueno hija, piensa que todo lo que entra sale.

¿¿¿EING??? ¿Que todo lo que entra sale? No creo que tenga que hacer un gráfico para ilustrar el tamaño de lo que entra y el tamaño de lo que sale 9 meses después.

Pero sí, un día me levanté (al parecer con cara de partutienta) y por la tarde me puse de parto, entonces fue cuando decidí irme a hacer la compra, tenía antojo de nuggets y palitos de mozzarella.

Continuará…

(Siempre he querido hacer esto, dejar con intriguilla y generar cierto grado de expectación… bueno, eso y montarme en un taxi y gritar: ¡SIGA A ESE COCHE!)

 

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