Existe un extraño arte, llamemoslo así, que consiste en coger a una embarazada y atemorizarla, sí, sí, atemorizarla con todo tipo de “historias para no dormir sobre el embarazo y la maternidad”. Pero lo hacen por nuestro bien, no vaya a ser que una esté tranquila y feliz con su estado y se vaya a confiar. Supongo que aquellos que se dedican a atemorizar a embarazadas se lo pasarán bien, les tiene que compensar de alguna manera, ¿no? 

Cito una situación real:

Una amiga y yo, paseando con nuestros respectivos bombos, de 5 y 3 meses respectivamente.  Nos encontramos con un “conocido”, llamadlo “X”. Bueno pues “X” decide que es el momento ideal -y que somos las personas idóneas- para contarnos la historia de su mujer, que casí se muere tras su cesárea porque se dejaron la placenta dentro, ofreciéndonos todo tipo de detalles escabrosos.

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–  “Gracias señor “X”, esperamos que su mujer se encuentre mejor y que esté disfrutando a tope de su paternidad.  No se preocupe que, llegado el momento y gracias a usted, le diremos al médico de turno que, por favor, no se olvide de extraer toda la placentita de nuestros adentros, no vaya a ser que nos de un chungo importante”.

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Por otro lado, encontramos los manuales de maternidad que, con mucho cariño, nos regalan nuestros amigos, familiares o allegados. Pues bien, con mucha ilusión lo coges, lo abres y lo primero que encuentras es “Grietas en los pezones”… vaya… cerramos el libro con cierto reflejo de dolor en nuestros pechos… Al tiempo, una semana o dos, decides darle otra oportunidad, escoges otra página al azar y encuentras un capítulo sobre las “Hemorroides”… en ese momento te das cuenta de que la ignorancia, además de atrevida, es tu mejor amiga en estos momentos. La ignorancia no te adelanta acontecimientos y te deja que disfrutes hasta que ya no te queda otra. La ignorancia, de pronto, mola.

 

* Inciso: ahora ya sí consulto manuales, pero voy al capítulo que me preocupa y punto. El libro que más me gusta y que, sin duda, os recomiendo es Comer, Amar, Mamar: guía de la crianza natural de Carlos González, muy útil en temas como la lactancia, entre otros muchos. 

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Pero existe un tipo de personas que parecen estar especialmente entrenadas para asustarnos con historias, dramas y advertencias, ellas son (redoble de tambores): ¡las experimentadas madres! Sí, esas supuestas «aliadas», veteranas por excelencia, que ya saben de qué va esto y que nos pueden echar un capote o dos. Bueno, pues son precisamente algunas de éstas, las peores referencias que podemos encontrar.

Llegados a este punto podemos distinguir entre las madres románticas y las madres no románticas (¿os suena de algo? ¡JA!). La mejor opción es aproximarse a una madre o padre romántico. Hacedme caso, por vuestro bien. Porque a las madres no románticas las carga el diablo, ejemplos de las cosas que te pueden decir, si no te han dicho ya: 

– Madres no románticas que te dicen que aproveches ahora, que no volverás a dormir nuncajamásdelosjamases (acompañado de risa maléfica)

– Madres no románticas que te dicen que nuncajamásdelosjamases tendrás tiempo para ti, ni tan siquiera para lavarte el pelo. “Aprovecha ahora” es su frase más amable.

– Madres no románticas que te preguntan que cuánto te queda y, respondas lo que respondas, te dicen “¡puuuuuffff! ¡Todavía te queda lo peor!”. Las de este tipo suelen arreglarlo al final de la conversación con su mejor deseo: “Que sea una horita corta”.

– Madres no románticas que te cuentan cómo, estando en el hospital con contracciones, la enfermera les dijo “¡No te quejabas hace 9 meses cuando te abrias de piernas!” (perdonad la expresión, no es mía, lo juro).  

 

Joven embarazada llena de ilusión, he aquí mi mensaje esperanzador: disfruta del embarazo, sobre todo si los síntomas te lo permiten, haz oídos sordos, se feliz, si te acecha algún miedo relájate, por nada del mundo busques en internet dudas existenciales, si tienes alguna cuestión que quieras resolver consulta a tu matrona (ella sí es tu mejor amiga) y, sobre todo…

…¡ARREJÚNTATE A MADRES ROMÁNTICAS!